Filosofia, Teologia y Espiritualidad

Los tiempos actuales son tiempos que evocan un giro profundo en la historia que hasta hoy la humanidad conoce.
Nos encontramos en el momento histórico de nuevas revoluciones: La IA está en el despertar de su interacción con lo ordinario de la vida, cuestiones políticas y económicas sacuden constantemente los cimientos de la paz, el pluralismo se malinterpreta y se impone de múltiples maneras y, aunque no sea tan evidente, las necesidades espirituales están a flor de piel hasta en los que más se reconocen como herederos del etsi deus non daretur.
Creo que tiempos de confusión reclaman mapas de pensamiento más profundos y articulados. Lo que se espera de una persona que se encuentra en medio de este caos es que tenga la oportunidad, el ambiente y los medios para que el pensamiento se articule en habitus estructural, es ahí donde toma forma y protagonismo la acción, a partir de un capital simbólico que lo apremie a vivir conforme al Evangelio y que, viviendo pueda ser testimonio y evidencia de la presencia del Reino, el cual ya instaurado entre nosotros, tiende a continuar su buena obra hasta alcanzar la estatura y madurez de Cristo.
Con esta intención se funda FITES, esta es una escuela, pero no como hoy por hoy se pretenden ofertar las escuelas que aleccionan y preparan con información y capacitación, esta es una escuela al estilo de las antiguas corrientes filosóficas, una escuela para distender el espíritu a través del pensamiento, la reflexión, el contraste y el acompañamiento y crear pertenencia.
FITES representa para mí un sueño, una necesidad y un deber.
Un sueño por el deseo de encarnar e instituir una formación abierta, constante y accesible a todo aquel que se interese por formarse integralmente, esto es a un nivel filosófico, teológico y espiritual.
Una necesidad ya que no hay peor castigo para un teólogo que ser silenciado en la exposición de su experiencia de Dios por la imposibilidad de un pueblo al cual evangelizar, FITES pretende el desarrollo teológico de todo aquel que quiera enriquecer a su comunidad con la experiencia personal de fe.
Y, por último, un deber en el más puro sentido de la ética, tanto kantiana como aristotélica. Tener algo que decir y algo por construir me mueve a ejecutar el bien por el deber y por la felicidad de hacerlo, espero que todos aquellos que se unan en la integración de FITES puedan ser felices y encuentren la fuerza de la convicción para el intercambio, el dialogo, el acompañamiento y la promoción.