Propedéutico Filosófico II

Clase 1: EL SENTIDO

«¿Qué hacemos aquí? ¿Por qué y para qué, o para quién, estamos aquí? ¿Qué debemos y qué podemos hacer? ¿Qué no es permitido esperar? No hace falta invocar el testimonio de ilustres filósofos, estas son las preguntas fundamentales de la filosofía, las únicas que importan.»


«El hombre es el único ser que se interroga de manera tan radical sobre el sentido de su existencia. Si se plantea la pregunta del sentido es porque tiene conciencia de la finitud de su extensión en el tiempo. ¿Tiene esa extensión un sentido? ¿Acaso es el hombre sólo una «pasión inútil», como lo proclama Sartre al final de El ser y la nada, apuntando siempre hacia la nada que somos y que nos aguarda? […] La filosofía espera que no, que la vida sí puede tener sentido.»


«[…] Toda filosofía, toda vida, se funde en la espera (esperanza). La espera (esperanza) de este libro es la de articular esta filosofía.»

Jean Grondin, Del Sentido de la vida, un ensayo filosófico

SENTIDO
(del latín sensus, de sentire, percibir por los sentidos o por la inteligencia)

Tiene sentido lo que es capaz de ser percibido por los sentidos o por la mente; propiamente lo que puede ser comprendido. La ciencia en general no es otra cosa que una comprensión o interpretación (de las regularidades de los fenómenos) del mundo; y el lenguaje – «mundo» de los signos- no es sino un sistema de signos, de los cuales se estudia su significado. La clásica «pregunta por el sentido» se dirige, no hacia los fenómenos del mundo ni hacia los signos del lenguaje, sino propiamente a cosas, conjuntos de cosas o procesos poco susceptibles de ser tratados científicamente, como, por ejemplo, el mundo en su conjunto, el hombre, la vida, la historia, la muerte, etc. Para estos casos, se percibe sentido si cada una de estas cosas puede ser inscrita en una serie ordenada de causalidades (que explican su razón de ser), o de finalidades (que explican su relación a un fin); si hay para todo ello respuesta a las preguntas ¿por qué? o ¿para qué?

De todas maneras, rigurosamente hablando solamente tienen sentido las acciones humanas, es decir, aquellos actos realizados por una agente (individuo, grupo o agente impersonal) libre y voluntariamente. Esta acción depende fundamentalmente de las creencias, conocimientos o saberes del agente, y de los fines o propósitos que persigue, y el sentido de dicha acción consiste en poder conocer dichos fines. Las acciones humanas son clases de acontecimientos, como lo son los sucesos (la caída de un rayo, por ejemplo) o los procesos (la subida de la marea, por ejemplo) naturales, pero solamente las acciones humanas tienen sentido, mientras que los acontecimientos naturales carecen de él. Por ello, los actos humanos se pueden comprender (y, a veces, explicar), mientras que los acontecimientos físicos solamente se pueden explicar.

La pregunta por el sentido de algunas de estas cosas puede constituir un problema filosófico.

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El hombre en busca de sentido es mucho más que el testimonio de un psiquiatra sobre los hechos y los acontecimientos vividos en un campo de concentración. Es una lección existencial capaz de interpelar al lector de cualquier cultura, edad y procedencia. Y es además un clásico traducido a medio centenar de idiomas.

El hombre en busca de sentido es el estremecedor relato en el que Viktor Frankl nos narra su experiencia en los campos de concentración. Durante esos años sintió en su propio ser lo que significaba una existencia absolutamente desprovista de todo, salvo de la existencia misma. Él, que todo lo había perdido, que padeció hambre, frío y brutalidades, pudo reconocer que, pese a todo, la vida es digna de ser vivida y que la libertad interior y la dignidad humana son indestructibles. En su condición de psiquiatra y prisionero, Frankl reflexiona con palabras de sorprendente esperanza sobre la capacidad humana de trascender las dificultades y descubrir una verdad profunda que nos orienta y da sentido a nuestras vidas. La logoterapia, método psicoterapéutico creado por el propio Frankl, se centra en el sentido de la existencia y en la búsqueda de ese sentido por parte del hombre, que asume la responsabilidad ante sí mismo, ante los demás y ante la vida.


Clase 2: EL MAL

      Partamos de la triple formulación de la pregunta de la teodicea[1], ésta versa más o menos así: ¿Cómo es posible hablar de Dios cuando su mundo padece y no se encuentra justicia y salvación evidente para los que sufren? ¿Cómo puede asumirse la contingencia provocada por el mal, en un discurso de teología negativa de la creación, esto es, cómo se puede pensar a partir de lo desconocido que se espera para el mundo y la humanidad? ¿Cómo puede perfilarse la esperanza, en la aclaración demandada al Dios que se justificará a sí mismo al final de los tiempos, sin hacer uso necesariamente de un lenguaje mítico triunfalista?

      El discurso sobre Dios, fundado en esta pregunta de la teodicea — que es la fundamental pregunta escatológica — no es un discurso hueco o estéril, ya que este discurso sólo puede ser formulado como pregunta aclaratoria dirigida a Dios desde la praxis solidaria de la memoria passionis, que se resiste a la desaparición en el olvido colectivo del sufrimiento inmerecido e injusto existente en el mundo[2].

       Toda religión, que tome en serio su relación con Dios, se preguntará por la existencia del mal; por la incompatibilidad lógica de un Dios bueno que permite que su creación sufra; por el tiempo y la duración de este mundo ante la inevitable sensación de sinsentido, que brota de la experiencia de sufrimiento, tanto personal como ajena. Por ello, la esperanza política, más que una respuesta definitiva y satisfactoria, busca un lenguaje orante que permita expresar dicha impotencia delante del Dios que debe impartir su justicia al final de los tiempos. El problema y la pregunta de la teodicea, por tanto, «no exime de la percepción participada del sufrimiento ajeno, sino que hace de ésta — en cuanto compasión — el centro de la praxis cristiana»[3]. De la vivencia de la compasión nace la esperanza, aún cuando no se comprenda totalmente la razón del mal y del sufrir, pues la autoridad de los que sufren no pide una consolación académica, sino que demanda la unidad, en la cual se manifiesta que la palabra de promesa es habitable y creíble en la historia. Así, la teología cristiana comprende que su tarea es mantener viva la expectación vivificando y actualizando la pregunta de la teodicea, que no será resuelta sino en la hora escatológica-apocalíptica, a partir de la cual se dará fin a la temporalización de la historia. Así lo manifiesta J. B. Metz al expresar que:

Tampoco la teología cristiana puede “resolver” esta pregunta sin más. Su tarea consiste más bien en extraer repetidamente esta pregunta de sus codificaciones secularizadas, presionar para que sea incorporada siempre de nuevo al orden del día de nuestra conciencia ilustrada, evidenciar su intransferibilidad a instancias interhumanas o de-subjetivadas y elaborar el concepto de la esperanza — atravesada por una tensión temporal — de que Dios mismo se “justificará” cuando llegue su día[4].

      La encarecida lucha de la teodicea no es el mal y su justificación filosófica, sino su constante interpretación a partir de la vivencia de la compasión — a imagen y semejanza de Jesús — para impedir que el olvido y la indiferencia, hagan del cristianismo una especie de gnosis ciega a la alteridad. El olvido es la estrategia fundamental que la actual situación histórica utiliza para alcanzar la felicidad, pues donde no existe Dios ni su promesa apocalíptica, se presenta el olvido como la única posibilidad de la felicidad humana. Consecuentemente se corrobora una perdida de esperanza en la teología moderna, tan carente de compasión y de prospectiva escatológica, donde, irónicamente «el mágico circulo teológico se cierra antes de que el ser humano pueda entrar en él»[5].


[1] Filosóficamente, la teodicea busca la justicia y la bondad de Dios, a pesar de la presencia del mal en el cosmos y en la historia. Su estructura y articulación pretenden justificar a Dios ante el ateísmo trágico de la edad moderna, el cual niega el absoluto trascendente. Para el interés de la investigación baste citar el planteamiento y la distinción del problema a partir de J.B. Metz, Memoria Passionis, 41: «Igual que existen dos clases de ilustración … así también hay, lo cual es más importante, dos tipos distintos de teodicea: por un lado la pregunta estrictamente filosófica por la justificación de Dios a la vista del mal y la maldad que afligen al mundo, […] por otro, una forma característicamente bíblica del problema de la teodicea, presente sobretodo en las tradiciones profético-apocalípticas (de ambos testamentos), que introduce el dramatismo de este problema en la situación de los creyentes, oponiéndose así al intento de ofrecer una solución mítica o meramente teológico-especulativa».  
[2] J.B. Metz, Memoria Passionis, 221.
[3] J.B. Metz, Memoria Passionis, 43.
[4] J.B. Metz, Memoria Passionis, 74.

[5] J.B. Metz, Memoria Passionis, 79.

MAL

Daño o sufrimiento, que se da en muy diversos ámbitos; se habla por ello de mal físico, psíquico, moral, metafísico y religioso, aunque pueden reducirse a dos clases: mal físico y mal moral. El mal moral es la libre decisión humana de actuar contra el bien. El mal físico es el dolor o sufrimiento, en todas sus formas, en el mundo. Se llama problema del mal a la difícil explicación de la existencia del mal (físico o moral) en el mundo, en el supuesto de que éste ha sido creado por Dios, infinitamente bueno y omnipotente, que además lo conserva con su providencia (ver cita). La tradición filosófica de orientación cristiana constituyó la teodicea, o «justificación de Dios», como parte de la filosofía destinada a poder explicar la presencia simultánea de los dos extremos del problema: Dios y el mal.

El maniqueísmo, religión fundada por el persa Mani, o Manes, en el s. III d.C., y cuyas doctrinas se mezclaron con las de la gnosis, hasta el punto de ser considerada su fase final, explica la existencia del mal atribuyéndola al principio del mal, o de las tinieblas, o también a la hylemateria.

De Agustín de Hipona proviene la clásica noción metafísica del mal, propia de buena parte de la filosofía de tradición cristiana, entendido como «privación del bien».

Normalmente la filosofía lo considera un absurdo y la teología, un misterio.

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«La fe cristiana es, a no dudarlo, una fe buscadora de justicia. Ciertamente, los cristianos deben ser místicos, pero no exclusivamente en el sentido de una experiencia individual espiritual, sino en el de una experiencia de solidaridad espiritual. Han de ser “místicos de ojos abiertos”. […] Son ojos bien abiertos […] los que nos hacen volver a sufrir por el dolor de los demás: los que nos instan a sublevarnos contra el sinsentido del dolor inocente e injusto; los que suscitan en nosotros hambre y sed de justicia, de una justicia para todos.»

  • El propósito de la presente obra es incidir, desde una perspectiva teológica, en el discurso de la espiritualidad y las espiritualidades, un discurso tan generalizado como poco o mal definido en muchas ocasiones. En esta propuesta de una mística de ojos abiertos, el autor no hablará solo del perfil irrenunciable de la espiritualidad cristiana, sino que también irrumpirá en el debate actual, marcado por la crisis, sobre Dios y la Iglesia, sobre las religiones y los ámbitos seculares.Según Metz, la espiritualidad cristiana no debe rehuir dicho debate ni neutralizar las decepciones ocasionadas por las fallidas reformas de la Iglesia. Estas decepciones, muy arraigadas ya en gran parte de la sociedad, degeneran a menudo en una gran indiferencia con respecto a la vida de la institución. ¿Puede contribuir una espiritualidad teológicamente imbuida a que la Iglesia recupere lo que ha perdido a lo largo de la historia? El autor ha escrito estas páginas porque cree en esa posibilidad y no considera sustituible el perfil católico del cristianismo eclesial —en el sentido más ecuménico de la palabra— cuando se trata de enfrentarse finalmente con los ojos abiertos a los retos de una crisis (de Dios) histórica.

En esto radica la diferencia concreta de la mística cristiana al ser confrontada con otras místicas — especialmente con las tan difundidas experiencias espirituales del lejano oriente — ya que la mística bíblica busca un rostro, no es una espiritualidad que se confunde con la naturaleza o el cosmos en cuanto tal. Jesús, el modelo más alto y completo de esta espiritualidad, lleva a cumplimiento el eco y las historias de sufrimiento — pasadas, presentes o futuras — en las que la humanidad reclama a Dios su presencia y su consuelo, distinguiéndose, así, como una mística particularmente política en función de los demás, y nunca prescindiendo de ellos. Como gusta expresarlo Metz: «Buda medita, Jesús grita»[1].      

Gritar es interrumpir, señalar la imposibilidad de continuar una dirección de muerte; gritar significa creer lo que se espera. La mística cristiana es la expresión de un grito hacia el Dios que ha prometido su venida, por ello «el grito no es, en este sentido, la expresión del no creer, sino en realidad la expresión última, y más radical, de la propia fe»[2].


[1] J.B. Metz, Por una mística de ojos abiertos,95.
[2] J.B. Metz, Por una mística de ojos abiertos,138.

Clase 3: EL TIEMPO Y LA HISTORIA

En sus últimos estudios, especialmente en Tiempo y narración, Ricœur examina la estructura de la temporalidad y el papel de la metáfora como elementos pertinentes para la hermenéutica, y culmina la transformación de la fenomenología husserliana . La tesis heideggeriana de la pertenencia del yo a su mundo ya marcaba una distancia con respecto de Husserl, y señalaba que la comprensión sólo puede realizarse a partir de esta pertenencia del yo al mundo, que se manifiesta a través del lenguaje. Por tanto, no es posible alcanzar un hipotético fundamento noético, como quería Husserl. A su vez, el estudio de la metáfora provoca una redescripción de la experiencia en el ámbito de los valores, y el estudio de la narración permite una redescripción en el orden del obrar y en el orden de las nociones temporales. El tiempo es tiempo humano porque está articulado de manera narrativa. Por ello no es tampoco posible una comprensión noética o intuitiva del tiempo, razón por la que la identidad del yo se relaciona con la capacidad de poder seguir una narración.

HISTORIA

del griego ἱστορία, historía, investigación, ciencia, de historein, describir, investigar; en Aristóteles, conocimiento de lo individua.

Conjunto de hechos acontecidos en el pasado referibles al hombre (significando las res gestas)y también investigación y descripción de estos mismos hechos pasados (significando la historiam rerum gestarum). El primer sentido alude a la realidad del hombre que se desarrolla, como individuo social, en el tiempo; alude en definitiva, a la historicidad de la existencia humana. El segundo remite al conocimiento de esta misma realidad; a la historia de lo que acontece; en este segundo sentido se le da también el nombre de historiografía.

Frente a un positivismo histórico, no obstante, basado en una atención exclusiva a los hechos y consistente en una cronología de hechos objetivos, en la medida de lo posible, y en el estudio de la causalidad que los rige, la «Escuela de los Anales», que debe su origen a los «Annales d´histoire économique et sociale», fundados en 1929 por Lucien Febvre (1878-1956) y Marc Bloch (1886-1944), plantea más bien la necesidad de atender a las estructuras internas de la sociedad, como economía, cultura, grupos sociales, relaciones sociales, etc., que constituyen objetos de estudio más susceptibles de tratamiento científico que los simples acontecimientos. De todas maneras, aun reclamándose como ciencia, sobre todo por la utilización de una metodología rigurosa para la investigación, la historia pertenece al tipo de ciencias denominadas idiográficas por oposición a las nomotéticas, o al conjunto de ciencias del espíritu, en expresión de Dilthey o de las ciencias humanas en general. Se le discute la posibilidad de recurrir a la experimentación de las hipótesis y a la predicción de los acontecimientos, pero se le atribuye la capacidad de comprender las consecuencias de la temporalidad del hombre y aun la de poder captar, de alguna forma, la «vida» humana. De hecho, la interpretación histórica, el método histórico, es uno de los aspectos de la hermenéutica.

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Los dos capítulos iniciales de este primer tomo están dedicados al análisis del tiempo en San Agustín y al concepto de “trama” en Aristóteles. Alrededor de ellos giran los tres volúmenes que componen esta obra: el tiempo en el relato histórico, el tiempo en el relato de ficción y la experiencia del tiempo en la narración.

Para Agustín y toda la tradición cristiana, la interiorización de las relaciones puramente extensivas del tiempo remite a una eternidad en la que todas las cosas están presentes al mismo tiempo. La aproximación a la eternidad por el tiempo consiste, pues, en la estabilidad de un alma en reposo: “Me mantendré y consolidaré en ti, según mi modo de ser, pero en tu verdad” (Confesiones XI, 30, 40).

La filosofía del tiempo de Heidegger, al menos en la época de El ser y el tiempo, donde desarrolla con gran rigor el tema de los planos de temporalización, orienta la meditación no hacia la eternidad divina, sino hacia la finitud sellada por el ser-para-la-muerte. ¿Son estas dos maneras irreductibles de reconducir la duración más extensiva hacia la más tensa? ¿O es la alternativa sólo aparente? ¿Hay que pensar que sólo un mortal puede tener la idea de “dar a las cosas de la vida una dignidad que las eterniza”? ¿Y la historia, a su vez, sigue siendo histórica sólo si, transcurriendo por encima de la muerte, se guarda del olvido de la muerte y de los muertos y sigue siendo un recuerdo de la muerte y una memoria de los muertos? La cuestión más grave que podría plantear este libro es saber hasta qué punto la reflexión filosófica sobre la narratividad y el tiempo puede ayudar a pensar juntas la eternidad y la muerte.

95 respuestas a «Propedéutico Filosófico II»

  1. El olvido es la estrategia fundamental que la actual situación histórica utiliza para alcanzar la felicidad, pues donde no existe Dios ni su promesa apocalíptica, se presenta el olvido como la única posibilidad de la felicidad humana. Consecuentemente se corrobora una pérdida de esperanza en la teología moderna, tan carente de compasión y de prospectiva escatológica, donde, irónicamente «el mágico circulo teológico se cierra antes de que el ser humano pueda entrar en él»

    Este fragmento del texto proporcionado para este tema llamó mi atención y me recordó aquello de: «ojos que no ven, corazón que no siente», se habla del olvido y la indiferencia ante situaciones tan dolorosas que enfrentamos en nuestra sociedad, la pérdida de seres queridos a causa de un deseo desmedido de poder, dinero, dominación; vivimos inmersos en un ambiente de sometimiento; ante esto se anteponen las palabras de una de las cartas de Pablo: vence el mal y fuerza de bien… este es el papel de los cristianos: «les envío como corderos en medio de lobos», sin embargo, muchas veces optamos por encerrarnos en una pequeña burbuja, escudados solo en cumplimiento de preceptos y esto nos basta para llamarnos cristianos, y otras tantas somos partícipes de situaciones sociales, llegando a ser cristianos de fin de semana.

    En conclusión; nuestra capacidad es limitada para poder dar una respuesta al mal, pero sí que tenemos mucha tela de donde cortar para contrarrestarlo, todos los seres humanos hemos sido creados buenos; nadie nace siendo malo, tal vez la clave este en aceptar nuestra identidad, en lograr ser conscientes de todas las cualidades que tenemos y en reconocer al otro como mi semejante, con una misma dignidad que yo.

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  2. Avatar de Berenice Mascorro Contreras
    Berenice Mascorro Contreras

    Este tema del sentido de la vida, pocos son los que llegan a tomar conciencia sobre la propia vida preguntándose sobre la existencia y para quien o para que estamos, y más aún por quien y de qué forma estamos aquí, recordé que en otros momentos me había preguntado donde estaría ahora si no hubiera venido a la existencia, como me daría cuenta de una realidad y por no encontrar respuestas entraba en una clase de miedo, y no cabe duda que el hacerse este tipo de preguntas, torna uno conciencia aunque en momentos se forme  revolución en comprender.  Hoy después de tener un poquito de más información, cambio una parte de mi perspectiva, ya que podría decir que el sentido de la vida es desde que yo puedo percibir, cual es mi papel o el rol, dentro de la misma vida, verme rodeada de muchos y muchas que me aman, percibir el dolor y la alegría me permite sentirme vivo, y percibir y ser testigos en la creación de que hay alguien superior que crea as maravillas que yo veo.

    La ciencia ha avanzado por aquellos que se sientan a reflexionar desde la Sensus, dice que se define en conjunto y no propiamente a alguien en específico. Se me hace interesante lo que menciona el autor, Jean Grondin, que se tiene sentido si las casualidades están inscritas o tienen relación con el conjunto y es realizada con libertad. Y la idea que rescato de Viktor Frankl sobre el tema que aborda el hombre como constantemente esta en busca de sentido y por eso se mete en cosas equivocadas. Creyendo ha encontrado el sentido de la vida hoy. Habla sobre la experiencia en el capo de concentración en el cual siempre he pensado que el milagro de la vida para los que sobrevivieron fue precisamente de las ideas que tenían y esto despertaba a la Sensus en ellos. Viktor tiene razón en que el hombre es capaz de estar desprovisto hasta de lo necesario menos de la existencia misma y por eso la vida es digna de ser vivida por la libertad interior y la misma dignidad aunque en su momento no fuera respetada descubrió que por eso no restaba su dignidad, aunque estaba siendo pisoteada, el hombre es invitado a trascender.

    El misterio de Dios siempre será inagotable de entender pero esta reflexión tiene mucho de verdad, ya que va tocando aspectos importantes de la relación de Dios con el hombre. Un eje central de este argumento es la “Revelación divina”, la cual el hombre nuca podrá tomar partido sino que es Dios quien se presenta frente al hombre, por eso se podría decir que revelación es un encuentro entre dos y en este caso es un encuentro donde Dios toma la iniciativa ya que es un llamado que Dios hace al hombre, manifestándose mediante el encuentro y de esa forma hace conocer su voluntad. Otro aspecto que resalta el texto es que no podemos amar lo que no conocemos y en la medida en la que vamos teniendo conocimiento vamos queriendo saber más. Hoy en día es una carencia que en el mundo existe, son pocos los que quieren saber de Dios, muchos jóvenes carecen de ello ya que son los menos interesados pero por falta de conocimiento, porque si nos hiciéramos conscientes de un Dios que nos a creado por un amor que nadie puede darnos correríamos hacia el misterio, como dice el evangelio “haz escondido estas cosas a los sabios y lo has revelado a la gente sencilla”  para dejar a entrar a un Dios amigo que es el que se revela a sus amigos solo nos hace falta quebrantar el corazón ya que en el día a día de verdad se nos revela por que nos ama. En el caminar de un pueblo ciertamente nos habla de un caminar en el que se dejo encontrar a través de palabras y hechos concretos como lo sigue haciendo conmigo y con la humanidad.

    El tema del mal, se me hace interesante cuando plantea que si el hombre se hace consiente que pertenece a Dios como un ser santo, entonces como puede después optar por el mal y más aún cuando se hace conciencia de pertenecer a Dios entonces se empieza a preguntar por la existencia del mal, por eso hace referencia que lo deben tener presente todas las religiones. Aparece la justificación de la teodicea con sus argumentos filosóficos y dice que donde hace constante repetición de la compasión la cual es imagen y semejanza de Dios, al final resalta la perdida de esperanza en la teología moderna por la falta de compasión, me imagino que de congruencia por no vivir lo que corresponde para reflejar el rostro del Dios como Padre.

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  3. Avatar de Ana María Castellón
    Ana María Castellón

    Quiero dejar mi comentario respecto a la cuarta asesoría en la que se trató el tema de Dios. Creo que este es uno de los grandes temas en la historia de la humanidad. Me parece apasionante analizar el momento del encuentro entre el hombre que en todas las culturas a buscado a Dios y de ese Dios que se abaja hasta su criatura, que le sale al encuentro. La via que parte del hombre y puede ser analizada por la teodicea nos va a dar razón de muchas cosas que por medio de la razón se pueden concluir respecto a Dios, pero el salto que la razón no puede dar por la limitación propia de su naturaleza lo da Dios al saltar desde la eternidad al tiempo y la historia. Es un tema tan trascendental y bello que, analizarlo tanto desde la filosofía como desde la teología resulta apasionante. Se trata del hombre que necesita a Dios y de Dios que quiere necesitar del hombre.

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    1. hola Ana María, me gustó tu reflexión acerca de Dios, ya que El es todo lo que el ser humano necesita, pero difiero un poco en cuanto a que Dios necesite del hombre. Dios no nos necesita, El nos ama y quiere que gocemos con El de la promesa que nos tiene reservada, solo por amor pero no por necesidad de nosotros.

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  4. Avatar de fearlesse7b577f69f
    fearlesse7b577f69f

    El sentido: ¿una construcción o un descubrimiento?

    El problema del sentido ha inquietado a la filosofía desde sus orígenes. ¿Es el sentido algo objetivo que el ser humano debe descubrir, o es una construcción subjetiva producto de la libertad y la cultura? Tradiciones filosóficas como el realismo sostienen que existe un orden inteligible en la realidad que el hombre debe descifrar, mientras que posturas existencialistas, como la de Sartre, afirman que el sentido es un proyecto que el individuo forja sin referencia a un orden previo.

    Además, en un mundo donde las certezas parecen diluirse, ¿cómo fundamentar el sentido sin caer en el relativismo o en la desesperanza? ¿Es posible hablar de un sentido último, universal, o estamos condenados a una multiplicidad de sentidos individuales y efímeros? Estas preguntas siguen abiertas y exigen una reflexión profunda. ¿Cómo las afrontamos en nuestra propia vida?

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    1. Avatar de Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ
      Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ

      Creo que cómo cazadores siempre estaremos buscando respuestas nuevas a estos cuestionamientos, pues nunca dejamos de evolucionar como personas y como comunidades o entes.

      Ojalá no nos perdamos como se comenta en un individualismo efímero carente de tiempo, corresponsabilidad y sobre todo nublado en el amor y que esto provoque un colapso humano falta de conciencia.

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      1. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
        enthusiasticallygreatd3a4566d06

        comentario de maría jiménez Lo que más me gustó es cómo plantea la pregunta de si el sentido es algo que se descubre o se construye. Me parece interesante porque en la vida real muchas veces sentimos que vamos creando nuestro camino, pero también hay momentos en los que sentimos que ese sentido ya estaba ahí y solo lo vamos encontrando poco a poco.

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      2. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
        enthusiasticallygreatd3a4566d06

        comentario maría jiménez

        Lo que más me gustó es cómo plantea la pregunta de si el sentido es algo que se descubre o se construye. Me parece interesante porque en la vida real muchas veces sentimos que vamos creando nuestro camino, pero también hay momentos en los que sentimos que ese sentido ya estaba ahí y solo lo vamos encontrando poco a poco.

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        enthusiasticallygreatd3a4566d06

        comentario maría jiménez

        Lo que más me gustó es cómo plantea la pregunta de si el sentido es algo que se descubre o se construye. Me parece interesante porque en la vida real muchas veces sentimos que vamos creando nuestro camino, pero también hay momentos en los que sentimos que ese sentido ya estaba ahí y solo lo vamos encontrando poco a poco.

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      enthusiasticallygreatd3a4566d06

      Lo que más me gustó es cómo plantea la pregunta de si el sentido es algo que se descubre o se construye. Me parece interesante porque en la vida real muchas veces sentimos que vamos creando nuestro camino, pero también hay momentos en los que sentimos que ese sentido ya estaba ahí y solo lo vamos encontrando poco a poco.

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        enthusiasticallygreatd3a4566d06

        comentario de María Jiménez

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    3. Avatar de Marcia Sandoval Castro
      Marcia Sandoval Castro

      Hola. Soy Marcia Sandoval Castro.

      He leído tu texto, y la verdad es que la pregunta esta en el aire respecto a que, si el sentido de la vida se descubre o se construye, en mi opinión, me inclino a pensar que el individuo lo construye, y pienso que tiene mucho que ver con la vocación, esa que Dios te pone en el corazón, y que de manera consciente e inconsciente, luchas por aquello, trabajas, lo persigues, y de esa forma lo construyes. Sin embargo, la parte del descubrimiento, pudiera caber en el sentido de descubrir aquello que realmente te interesa, aquello que realmente se quiere conseguir, considero también que son cuestiones personales, asuntos que cada persona tiene que resolver, porque finalmente cada quien es responsable de lo que hace y de lo que decide.  

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    4. Erick Mazier, pienso que el sentido de la vida no es solo algo que inventamos ni solo algo que ya está dado sin más. Por un lado, la realidad tiene un orden y un significado que no depende totalmente de nosotros; la vida nos plantea preguntas y límites que no elegimos. En ese sentido, el ser humano descubre el sentido, no lo crea desde cero.

      Pero, al mismo tiempo, cada persona decide cómo responder a ese sentido. Ahí entra la libertad: podemos aceptar, rechazar o deformar lo que la realidad nos propone. En un mundo donde todo parece relativo, pensar que cada uno inventa su propio sentido puede llevar a la confusión o al vacío. Por eso, creo que es posible hablar de un sentido más profundo y común, que cada persona va descubriendo y viviendo de manera personal en su propia historia

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  5. Avatar de Maria de los Angeles Pascual Aquino
    Maria de los Angeles Pascual Aquino

    Dios es el autor de la vida, no solo humana, sino de toda la creación, por eso toda vida tiene un sentido y sobre todo la del ser humano que se va dando en la medida que va encontrando su realización en lo que es y en lo que hace. En el gran don de a vida Dios nos ha dotado de una memoria, intelegencia y voluntas, para desarrollarnos en la libertad y en esta libertad cada uno va haciendo su propio camino hasta alcanzar su plenitud.

    En relación al mal el ser humano como ya dije actua desde la libertad y voluntad que Dios nos concede, por ello tiende a albergar sentimiento tanto positivos como negativos, los sentimientos negativos como el egoísmo, odio, envidia, nos lleva a cometer acciones contrarias a lo que Diso quiere.

    Se dice que el mal oncológico es cuando pensamos que Dios es bueno porque nos concede todo lo que queremos, el mal gnosseológico es cuando el hombre acuta ocasionando daño a los demás por ignorancia, por su falta de conocmiento, pero también de conciencia en sus obras; y el mal moral cuando obramos conscientes de que lo que hacemos está ocacionando un daño a alguien o a algo, este es debdio a la concupiscencia que hay dentro de nosotros y que nos lleva a actuar mal sabiendo que cometemos pecado.

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    1. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
      enthusiasticallygreatd3a4566d06

      Lo que más me gustó es lo que dice: Dios es el autor de toda la vida y que nos dio memoria, inteligencia y voluntad para vivir en libertad. Y me hace pensar que cada uno tiene la oportunidad de darle sentido a su vida y caminar hacia la plenitud con lo que hace y decide.

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    2. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
      enthusiasticallygreatd3a4566d06

      comentario de María Jiménez Lo que más me gustó es lo que dice: Dios es el autor de toda la vida y que nos dio memoria, inteligencia y voluntad para vivir en libertad. Y me hace pensar que cada uno tiene la oportunidad de darle sentido a su vida y caminar hacia la plenitud con lo que hace y decide.

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  6. Avatar de Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ
    Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ

    Dejare un primer comentario dirigido a la sesión 1″El sentido de la vida».

    La vida tiene un sentido primeramente humano para todos, ya que fuimos creados con propósito, con causa y sentido; al no ser pues una casualidad, y nuestro nacimiento no hubiera Sido planeado, al momento del inicio de nuestra vida ya somos parte de un sentido colectivo de «la vida humana» y al mismo tiempo adquirimos un sentido personal.

    Decir que la vida no tiene sentido es como decir que la creación humana no lo tiene, si bien, esta idea del tender a la nada está vigente en muchos pensadores, la nada tiende a la nada, pero un ente humano es un sistema y por tanto tiende a la trascendencia.

    Ahora bien! El sentido de vida personal lo tenemos; sin embargo, ocasionalmente lo llegamos a nublar al punto de pensar que lo hemos perdido… No sé nota claro, carece de consistencia y de fortaleza pero ahí está, desde siempre. No como algo prescrito riguroso e inflexible, más bien como una meta en la que el camino es el que nosotros debemos construir. Tomemos en cuenta que nuestro paso por esta vida la que depende de Dios de nosotros es caduca y con ello el sentido de vida que tenemos. Por tanto, vivir mucho tiempo sin sentido quizá no nos lleve a nuestra meta y no logremos incluso nunca o pocas veces percibir la presencia del Padre que nos ha creado con sentido.

    Sin embargo, ¿quién no ha nublado alguna vez su sentido de vida? Juzgar eso como falta de fe, así nada más por poca empatía y mínima corresponsabilidad comunal, no es algo que ayude a recuperar con resiliencia ese sentido de vida ni propio de de otros.

    El sentido de vida para mí representa un compromiso de amor y respeto hacia Dios, hacia los demás y hacia uno mismo.

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    1. Avatar de Denny Rennier Alcántar
      Denny Rennier Alcántar

      En su comentario resalto y rescato el término trascendencia, para ser hay que existir y para existir es necesario saberse que se es, en este sentido si bien cada cosa, cada espacio tomado por la masa tiene una finalidad, hay un orden de ser, de mantener el equilibrio, ya aquí tenemos un sentido de origen, el ser y estar como bien lo menciona usted, un ente, pero al saberse ser nos lleva a existir, a razonar sobre nuestro ser y estar y en el propio desarrollo y camino de la vida iremos, nosotros como persona humana, deteniéndonos en escaparates de elecciones como metas alcanzables, sin embargo solo serán aspiraciones superficiales que nos harán entrar a espacios y mundos donde otros interactúan, grupos sociales, pero como lo escribe al final, el sentido último no es ese, sino el pleno desarrollo del ser y esto nos debe llevar a la trascendencia, la esencia, al origen, llamémosle Amor, Verdad, o como le llamo, Dios.

      Felicidades por su comentario, le valoro su aportación y aprendo de ella.

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      1. Avatar de Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ
        Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ

        Gracias por comentar mi aportación, he leído su escrito y coincido en que los escaparates de la vida no son la meta final, sino la realización personal; añadiría que; si bien, las metas humanas no son la meta final, sí son parte de ella y son las que nos llevan a nuestra meta plena, si somos cristianos nuestra meta es el reino de los cielos. Nuestras decisiones y propósitos son los que nos llevan, estancan o alejan de este fin último «el cielo» por ello es importante caer en cuenta que nuestro paso por esta vida no sólo son metas personales, sino metas que se comparten en comunidad y que somos parte de este mundo aunque no somos del mundo. La paz sea con nosotros!

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    2. Querida Natalia.

      Comparto con vos el ejercicio de dividir tu reflexión sobre el sentido de la vida en un ámbito general y en otro personal, porque en efecto, creo que la vida en general tiene sentido a partir del acto creador de Dios que catálogo como buena a toda su creación.

      Por otra parte también coincido con que el sentido personal de la vida vendrá como fruto de nuestro contexto, nuestras experiencias y nuestras expectativas ya que son elementos constitutivos de la naturaleza humana y por ende de nuestro ser.

      Para Víctor Frankl el sentido de la vida es subjetivo y personal, determinado por cada individuo a través de lo que quiere decir en su propia vida. 

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      1. Avatar de Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ
        Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ

        Compañero y hermano Roberto, gracias por comentar mi participación del sentido de vida. Nuestra meta es una «El reino de los cielos» el proceso es nuestro paso por esta vida, es decir; nuestro sentido de vida y ello debe llevarnos a un desarrollo personal que sólo se puede vivir en plenitud en comunión con los demás. La paz sea con nosotros!

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  7. Avatar de María Jiménez Albarrán
    María Jiménez Albarrán

    La verdad este texto me hizo pensar mucho, porque al final todos en algún momento nos preguntamos ¿qué hago aquí?, ¿qué sentido tiene mi vida? Y justo eso es lo que me gusta: que no se trata solo de teorías de filósofos famosos, sino de algo que nos toca a todos.

    Me impactó la idea de que el ser humano es el único capaz de preguntarse de manera tan radical por el sentido de su existencia. Eso me hace pensar que el hecho de hacernos esas preguntas ya dice algo de nosotros: que no nos basta con vivir por vivir, sino que buscamos un “para qué”.

    También me llamó la atención la diferencia que se hace entre lo natural y lo humano. Los fenómenos de la naturaleza simplemente pasan y se explican, pero nuestras acciones sí pueden tener un sentido, porque detrás de ellas hay intención, decisiones y propósitos. Eso me hace ver que el sentido de la vida no está en lo que sucede afuera, sino en cómo yo elijo vivir lo que me pasa.

    Al final, me quedo con la idea de que la vida no es una respuesta ya escrita, sino una búsqueda. Y creo que lo importante es vivir con esperanza, porque sin ella, todo perdería significado.

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    1. El sentido de la vida, es en proporción a la madurez del hombre, en principio y desde siempre nacimos para el bien y para la búsqueda de la verdad absoluta, esta verdad es Dios, la gente atea, si es que tiene sentido su vida, es vago y efímero, y a veces iluso, y vivir en razon e inteligencia y voluntad debe llevarme a valorar la vida,mirar en tu historia, en tu presente, miras y razonas que tienes tres cosas únicas que nada mas tiene razón, voluntad y libertad tres regalos para que logres encontrar la verdad absoluta. No solo somos un ser vivo, estamos arriba de autobus, vamos en un camino llamado vida, y es de suma importancia encontrar el sentido de mi ser en este viaje, siendo que jamas lo encontrare sola, sino es con la ayuda de Jesucristo.es como lo indica la propia filosofía pensemos de donde venimos, que hacemos aquí y hacia donde vamos. Saludos y abrazo Maria,felicidades en tu ministerio 😉

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    2. Avatar de Marcia Sandoval Castro
      Marcia Sandoval Castro

      Hola. Soy Marcia Sandoval Castro. Muchas personas en algún momento nos enfrentamos con esa pregunta, unos con mayor profundidad que otros, pero tratamos de dar respuesta, todos buscamos un por qué y un para qué de nuestra vida, de nuestras acciones y decisiones, reflexionamos en lo que hacemos y en el para qué lo hacemos y si vale la pena hacerlo. No actuamos por instinto, sino que, en algún momento, nos paramos a reflexionar, a tomar conciencia de nuestras decisiones para saber si continuamos, modificamos o paramos definitivamente. Y esto tiene que ver con las intenciones de las cosas que hacemos, las decisiones y los propósitos como bien dices, es algo que lo decidimos desde nuestras circunstancias, creencias, gustos, intereses, es la forma en cómo decido vivir la vida, lo que me causa satisfacción, gusto, a pesar de problemas y dificultades que se puedan presentar, eso nos da alegría, satisfacción y esperanza. Saludos.

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  8. Avatar de instantlyshy47032f26e1
    instantlyshy47032f26e1

    Muchas hemos tomado decisiones sin saber un para qué o un porqué, simple y sencillamente realizamos acciones, como si estuviéramos en automático, no tenemos conciencia de ellas y muchas veces, ni siquiera nos acordamos de lo que hicimos y por qué lo hicimos. Perdemos el sentido de nuestra vida, de nuestros pensamientos y de nuestras acciones porque no somos conscientes de ello. Se vive porque se respira, pero sin tener una causalidad o finalidad. Es importante y necesario tomar conciencia de las cosas que hacemos y de lo que creemos, de lo que pensamos y de las decisiones que tomemos para dar un sentido a nuestra existencia. El sentido de la existencia se la da cada uno de los individuos, por ejemplo, un maestro que tiene verdadera vocación de ser maestro, no entiende la vida si no es maestro, su propósito y decisión se enfoca en ser maestro, ha tomado la decisión de ser maestro de manera consciente, libre y voluntariamente, a pesar de las dificultades, problemas que se encuentra en el camino, encontró sentido a su vida, un qué hacer y un para qué hacer. La forma en que es maestro, va a depender de su formación, de su creencia, de lo que sabe, conoce y puede hacer y que además puede explicar porque tiene conciencia de ello y sus acciones son un reflejo de su decisión de ser maestro. Lo mismo podemos pensar de un sacerdote, de un ama de casa, etc. es necesario hacernos responsables de nuestra vida, tomar decisiones conscientes, y vivir de manera congruente con nuestros valores, pensamientos, certezas.

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  9. Avatar de Marcia Sandoval Castro
    Marcia Sandoval Castro

    Muchas hemos tomado decisiones sin saber un para qué o un porqué, simple y sencillamente realizamos acciones, como si estuviéramos en automático, no tenemos conciencia de ellas y muchas veces, ni siquiera nos acordamos de lo que hicimos y por qué lo hicimos. Perdemos el sentido de nuestra vida, de nuestros pensamientos y de nuestras acciones porque no somos conscientes de ello. Se vive porque se respira, pero sin tener una causalidad o finalidad. Es importante y necesario tomar conciencia de las cosas que hacemos y de lo que creemos, de lo que pensamos y de las decisiones que tomemos para dar un sentido a nuestra existencia. El sentido de la existencia se la da cada uno de los individuos, por ejemplo, un maestro que tiene verdadera vocación de ser maestro, no entiende la vida si no es maestro, su propósito y decisión se enfoca en ser maestro, ha tomado la decisión de ser maestro de manera consciente, libre y voluntariamente, a pesar de las dificultades, problemas que se encuentra en el camino, encontró sentido a su vida, un qué hacer y un para qué hacer. La forma en que es maestro, va a depender de su formación, de su creencia, de lo que sabe, conoce y puede hacer y que además puede explicar porque tiene conciencia de ello y sus acciones son un reflejo de su decisión de ser maestro. Lo mismo podemos pensar de un sacerdote, de un ama de casa, etc. es necesario hacernos responsables de nuestra vida, tomar decisiones conscientes, y vivir de manera congruente con nuestros valores, pensamientos, certezas.

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    1. Avatar de Marcela Alejandra Correa Patiño
      Marcela Alejandra Correa Patiño

      Buenas noches, compañera Marcia.

      Me pareció muy interesante tu reflexión. Creo que logras mostrar cómo muchas veces actuamos en automático y olvidamos que nuestras decisiones tienen un sentido profundo. Me gustó mucho el ejemplo del maestro, porque refleja muy bien cómo una vocación elegida de manera consciente puede darle dirección a la vida. También me hizo pensar que todos, en cualquier rol que tengamos, necesitamos esa claridad para vivir con coherencia.

      Gracias por tu aportación, invita bastante a detenernos y reflexionar sobre nuestras propias decisiones.

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  10. Avatar de Denny Rennier Alcántar
    Denny Rennier Alcántar

    El acto del ejercicio mayeútico interno sobre el sentido de la vida debe partir desde la interrogante de la existencia del ser, es decir, comprender que el ser tiene que ver con la esencia de la realidad y la existencia es sólo plausible del ser humanos, porque somos los únicos concientes de nuestra existir, es decir, la reflexión del ser en sí mismo, de esta manera podemos enmarcar el sentido de la vida como parte intrínseca en el desarrollo del hombre, así se descarta la vida como una cuestión de azar, como consecuencia casual y no causal del estar, ser y existir.

    El sentido de la vida será siempre el cuestionamiento más importante, el que hemos reducido en busca de una plenitud individual, personal, egoísta y banal, hemos mantenido una narrativa globalizante que nos ha acercado a la búsqueda de formas de vida ajenas a nuestra propia existencia, reducimos el sentido de la vida a  una catálogo de formas de vivir como estados aspiracionales, sin darnos cuenta que no somos nosotros quienes decidimos el ser en sí de vivir, es por eso que la reflexión personal debe mantenerse en su raíz, es decir en la causalidad de el ser y existir, Albert Einstein decía que “Dios no juega a los dados”, el ser no es casualidad, nada surge de la nada, todo ha surgido de algo, no hay casualidades, la vida no es un juego de azar, el estar vivo, el sentido y propósito de la vida se reduce en ser feliz, una aspiración universal, el propio desarrollo del ser humano aspira a ello y ello es, de nuevo, la raíz, yo le llamo Dios.

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  11. Avatar de Imelda Sánchez
    Imelda Sánchez

    Inicie con una idea del sentido de la vida, hablando sobre le sentido individual de cada ser humano , como vamos cambiando con el tiempo ,nuestras espectativas cambian , somos influenciados por cultura , nuestra fe, que nuestro sentido es variante , pero al concluir cuando nos muestra el pensamiento de spinoza todo cambia para mí. La filosofía de spinoza aclara mejor lo que ese sentido de vida, el entender que somos parte de un todo ,que nacemos con ese sentido porque así fuimos creados me encantó y quisiera conocer mas sobre este filósofo.

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  12. Avatar de Carmen Quintero
    Carmen Quintero

    Casi todos los seres pensantes nos hemos formulado en alguna ocasión la pregunta de que si tiene o no tiene sentido la vida. Mismo cuestionamiento, innumerables respuestas.

    Y es que esta respuesta depende mucho de la situación en la que la persona se encuentre en ese momento. Diferentes situaciones nos impulsan a dar diferentes respuestas, ya sea de tipo científico, intelectual, espiritual, etc. No existen respuestas correctas o incorrectas, primero debemos tener claro los conceptos de sentido y vida.

    Sentido proviene del latín, sensus, que significa percibir por los sentidos o por la inteligencia. Y la palabra vida es un concepto de múltiples definiciones, dependiendo del contexto, pero en general se define como el tiempo transcurrido entre el nacimiento y la muerte de un ser.

    Esto nos lleva a realizarnos otras preguntas como: quien nos creó? porqué estamos aqui? En este punto, por más vueltas que le demos, siempre nos llevará la razón, el sentimiento y el entendimiento a que dependemos de un ser supremo por nuestra existencia y para nuestra supervivencia.

    La respuesta corta siempre nos llevará a que solo en nuestra relación con Dios se puede encontrar el sentido de la vida. Entonces, tiene o no tiene sentido la vida? tiene sentido nuestra relación con Dios? el sentido de la vida irá creciendo tanto o cuanto comprendamos el amor divino con el que fuimos creados, cual es el propósito por el que fuimos creados y qué es lo que espera Dios de nosotros.

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    1. Avatar de marieheleneaneyeuclg
      marieheleneaneyeuclg

      Querida Carmen,

      Pienso que cada ser humano va entendiendo el sentido de su vida, escogiendo su propio camino y sintiéndose feliz en lo que hace. El sentido de vida no es solo en el ámbito religioso. ¿Un ateo no tendrá un sentido? ¿un asesino no tendrá un sentido a su vida? Estoy de acuerdo que el sentido puede ser diferente para cada persona, pero no es obligatoriamente vinculado a Dios. Creo que la vida tiene sentido en sí-mismo porque simplemente es vida.

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  13. Avatar de Marcia Sandoval Castro
    Marcia Sandoval Castro

    Hola, soy Marcia Sandoval. Dejo mi comentario sobre “El mal”.

    Considero que el mal, en términos generales, es algo que nos produce algún daño, que nos perjudica. Puede ser un mal físico, que no se cataloga como maldad, sino como sufrimiento, pero, además, hay un mal moral, que sí se cataloga como maldad y que también es provoca sufrimiento, al que recibe el mal, pero también al que lo provoca, que de hecho, ya tiene un sufrimiento y que origina sufrimiento.

    La bondad y la maldad son inherentes al individuo.

    El hombre se enfrenta a una lucha constante entre el bien y el mal, siempre tiene oportunidades de practicar la bondad y siempre tiene oportunidades de practicar la maldad, en el hombre es en quien recae la responsabilidad de sus acciones, sin culpar a terceras personas, sin culpar a las circunstancias, sin justificar lo injustificable.

    Como dice Hanna Arendt, debiéramos pensar en las consecuencias de nuestros actos, tener un pensamiento crítico y autoreflexivo que nos ayude siempre a decidir por los actos de bondad.

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    1. Avatar de marieheleneaneyeuclg
      marieheleneaneyeuclg

      Querida Marcia,

      El mal es una realidad presente en nuestro mondo. Por cierto, siempre seremos libres de elegir nuestras acciones. A veces sí, el mundo o la sociedad empuja a la maldad con su sistema y sus opresiones. ¿No sería legitima la venganza de una madre que vio un hombre matar a toda su familia? ¿No sería legitima no perdonar a una persona que me ha hecho daño? Tal vez desde el ser cristiano, no sería legítimo, pero si miramos muy en fondo, sí estás personas están en sus derechos. Muchas veces, el mal se puede justificar cuando se vuelve la única manera de sobrevivir o vivir un duelo. Claro se puede hacer elecciones diferentes, pero a veces, las circunstancias de la vida te llevan al mal.

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    2. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
      enthusiasticallygreatd3a4566d06

      comentario de María jiménez

      Lo que más me gustó es la idea de que el mal no solo afecta a quien lo recibe, sino también a quien lo provoca. Me parece muy cierto que el ser humano vive en una lucha constante entre el bien y el mal, y que al final la responsabilidad recae en cada uno de nosotros al decidir nuestras acciones.

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    3. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
      enthusiasticallygreatd3a4566d06

      comentario de María jiménez

      Lo que más me gustó es la idea de que el mal no solo afecta a quien lo recibe, sino también a quien lo provoca. Me parece muy cierto que el ser humano vive en una lucha constante entre el bien y el mal, y que al final la responsabilidad recae en cada uno de nosotros al decidir nuestras acciones.

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  14. Avatar de marieheleneaneyeuclg
    marieheleneaneyeuclg

    Soy Marie Hélène Aneye. A veces, por creencias religiosas, quiero creer que la vida tiene sentido. Pero después, viendo el sufrimiento, la maldad, la enfermedad, la pobreza y sobre todo la muerte, me pregunto si de veras la vida tiene sentido. Si vivimos para morir a qué me sirve esforzarme tanto para tener una motivación para vivir. En este sentido, estoy de acuerdo con «el absurdo» de Nietzsche. La vida es absurda, nacer para morir, sufrir para morir y después de esta muerte no estamos seguros de que haya algo. Para mí, la vida no tiene sentido, porque a veces ni siquiera sabes si te despertarás el día siguiente. Es una pregunta que habita el ser humano desde siempre sin una respuesta concreta. Si la vida tiene sentido ¿Por qué hay tantas personas que se quitan la vida o que sienten tanta soledad? Todos estos fenómenos deberían cuestionar. la vida no tiene sentido porque no veo una finalidad concreta sino la muerte…

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    1. Avatar de Jesús Alejandro Cos Castillo
      Jesús Alejandro Cos Castillo

      Hola compañera! Soy tu compañero Jesús Alejandro Cos Castillo.

      Es muy interesante tu propuesta sobre el sentido de la vida pero puedo aportar que así como Nietzsche nos da una reflexión sobre el sentido de la vida, hay mas corrientes filosóficas y filósofos que no lo ven de esa manera, dando varias respuestas hacia el sentido de la vida. Así que, depende de quien lo tomes.

      Te pongo de ejemplo a la corriente del existencialismo donde igual se acerca al pensamiento de Nietzsche, comenta que la única certeza es la muerte, si, pero por eso, hay que vivir la vida de la mejor manera posible. Nosotros somos «lanzados» a esta vida pero para darle un valor, un sentido se necesita de trabajar en ella, es decir, no estamos completos, no estamos acabados desde que nacemos, somos seres que tiene un proceso histórico donde nos vamos apropiando de nuestro propio ser. Esto es, la existencia precede a la esencia. Por eso, en el existencialismo, ya sea trascendental o personalista, como ejemplos, se le da mas importancia y valor a las situaciones complicadas como el sufrimiento, el sufrimiento de un fallecido, cuestiones limite, etc.

      Y aplicando este conocimiento a un lado mas teológico, podemos complementarlo con Dios: Dios no nos hizo terminados pero nos creo con las capacidades, los dones, como es la libertad, el intelecto, la voluntad (Capax Dei), para llegar a ser artífices de nosotros mismos, a imagen y semejanza de Él. De modo que tenemos el existencialismo cristiano.

      En resumen, conociendo y profundizando estos aspectos, se le puede dar un sentido a la vida, un valor y un esfuerzo para seguir adelante y no acabar todo de manera tan sencilla. Ya que, así como yo hice mención de esta corriente, habrá quien tendrá otro pensamiento al respecto del sentido de la vida.

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  15. Avatar de marieheleneaneyeuclg
    marieheleneaneyeuclg

    Soy Marie Hélène Aneye. El mal es un tema siempre presente en la vida del hombre. si el hombre ha sido creado para el bien ¿Por qué existe el mal?

    Ante todo, pienso que el mal es una identidad que existe por sí sola pero que se hace manifiesta por la acción del hombre. una cosa no es mal hasta que lo haga un hombre, es decir, la persona que rende el mal real es el hombre que escoge libremente de hacerlo o no. El mal por sí solo no puede actuar. Para mí, el mal existe porque el hombre lo hace existir. Si un hombre casado decide de traicionar su esposa, este pensamiento es todavía neutro hasta que pase a la acción. Entonces el mal es una entidad neutra al igual que el bien, no existe hasta que encuentren un ser humano dispuesto a hacer el bien o el mal. Pero es una constante lucha porque lo que es mal para otros es bien para otro. Eso entramos en el ámbito moral. Por, eso hay que formal las conciencia al sentido del bien o del mal.

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    1. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
      enthusiasticallygreatd3a4566d06

      comentario de María Jiménez

      Lo que más me gustó es la idea de que el mal no actúa por sí solo, sino que se hace real cuando el ser humano lo elige. Eso me hizo pensar en la importancia de formar la conciencia, porque al final somos nosotros quienes decidimos si damos lugar al bien o al mal en nuestras acciones.

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      1. hola Ana María, me gustó tu reflexión acerca de Dios, ya que El es todo lo que el ser humano necesita, pero difiero un poco en cuanto a que Dios necesite del hombre. Dios no nos necesita, El nos ama y quiere que gocemos con El de la promesa que nos tiene reservada, solo por amor pero no por necesidad de nosotros.

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    2. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
      enthusiasticallygreatd3a4566d06

      comentario de María Jiménez

      Lo que más me gustó es la idea de que el mal no actúa por sí solo, sino que se hace real cuando el ser humano lo elige. Eso me hizo pensar en la importancia de formar la conciencia, porque al final somos nosotros quienes decidimos si damos lugar al bien o al mal en nuestras acciones.

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    3. Yo entendería el mal más como una ausencia del ser. Así como el frío no existe por sí mismo sino que es la ausencia de calor, y la oscuridad por sí misma no es nada sino que representa la ausencia de la luz, el mal no tiene una ontología, no hay un dualismo bien/mal como algunas cosmovisiones primitivas.

      Aún así, creo que es acertado cuando dice que el hombre es libre en su decisión sobre hacer lo bueno y lo malo. Dios le dice al hombre: «yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal» (Dt 30,15), pero no los obliga a ir tras estas conductas, sino que les muestra el camino y ellos eligen qué es lo conveniente para sus vidas.

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    4. Estimada Marie Hélène, tu reflexión me ha parecido muy acertada porque no desliga al ser humano de la responsabilidad de sus actos. Al concebir el mal de esta manera el ser humano no es un simple receptor pasivo de algo que lo trasciende, sino que es un personaje activo que gracias a su libre albedrío tiene la capacidad de elegir el bien o el mal o como lo afirma Immanuel Kant el mal es una posibilidad inherente, debido al libre albedrío, de que las acciones subordinen los principios morales.

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  16. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
    enthusiasticallygreatd3a4566d06

    comentario de María Jiménez

    Lo que más me gustó de este texto es que no trata de dar una respuesta fría al problema del mal, sino que nos recuerda que lo importante es no olvidar el sufrimiento. Muchas veces la vida moderna nos empuja a hacer como que nada pasa, a cerrar los ojos frente al dolor de los demás para seguir viviendo tranquilos, pero el texto dice algo muy fuerte: que el verdadero peligro no es solo el mal en sí, sino la indiferencia y el olvido.

    Me hizo mucho sentido eso de la “mística de ojos abiertos”, porque siento que la fe cristiana no puede ser algo que me encierre en mi mundo interior, sino que tiene que abrirme los ojos a la realidad de los que sufren. Y ahí es donde Jesús se convierte en ejemplo: mientras que en otras espiritualidades se busca callar o encontrar calma, Jesús grita. Grita porque no se conforma con la injusticia, grita porque cree en la promesa de Dios. Y ese grito, lejos de ser una falta de fe, es la forma más radical de confiar: es reclamarle a Dios que cumpla su palabra.

    Yo me quedo con esa idea: la fe no es un consuelo vacío para justificar el mal, sino una invitación a acompañar, a tener compasión y a no dejar que el dolor de los demás se pierda en el olvido. Creo que ahí está la verdadera esperanza: en abrir los ojos y el corazón, incluso cuando no entendemos del todo el porqué del sufrimiento.

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  17. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
    enthusiasticallygreatd3a4566d06

    comentario de María Jiménez

    Lo que más me gustó de este texto es que no trata de dar una respuesta fría al problema del mal, sino que nos recuerda que lo importante es no olvidar el sufrimiento. Muchas veces la vida moderna nos empuja a hacer como que nada pasa, a cerrar los ojos frente al dolor de los demás para seguir viviendo tranquilos, pero el texto dice algo muy fuerte: que el verdadero peligro no es solo el mal en sí, sino la indiferencia y el olvido.

    Me hizo mucho sentido eso de la “mística de ojos abiertos”, porque siento que la fe cristiana no puede ser algo que me encierre en mi mundo interior, sino que tiene que abrirme los ojos a la realidad de los que sufren. Y ahí es donde Jesús se convierte en ejemplo: mientras que en otras espiritualidades se busca callar o encontrar calma, Jesús grita. Grita porque no se conforma con la injusticia, grita porque cree en la promesa de Dios. Y ese grito, lejos de ser una falta de fe, es la forma más radical de confiar: es reclamarle a Dios que cumpla su palabra.

    Yo me quedo con esa idea: la fe no es un consuelo vacío para justificar el mal, sino una invitación a acompañar, a tener compasión y a no dejar que el dolor de los demás se pierda en el olvido. Creo que ahí está la verdadera esperanza: en abrir los ojos y el corazón, incluso cuando no entendemos del todo el porqué del sufrimiento.

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  18. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
    enthusiasticallygreatd3a4566d06

    comentario de María Jiménez

    Lo que más me gustó de este texto es que no trata de dar una respuesta fría al problema del mal, sino que nos recuerda que lo importante es no olvidar el sufrimiento. Muchas veces la vida moderna nos empuja a hacer como que nada pasa, a cerrar los ojos frente al dolor de los demás para seguir viviendo tranquilos, pero el texto dice algo muy fuerte: que el verdadero peligro no es solo el mal en sí, sino la indiferencia y el olvido.

    Me hizo mucho sentido eso de la “mística de ojos abiertos”, porque siento que la fe cristiana no puede ser algo que me encierre en mi mundo interior, sino que tiene que abrirme los ojos a la realidad de los que sufren. Y ahí es donde Jesús se convierte en ejemplo: mientras que en otras espiritualidades se busca callar o encontrar calma, Jesús grita. Grita porque no se conforma con la injusticia, grita porque cree en la promesa de Dios. Y ese grito, lejos de ser una falta de fe, es la forma más radical de confiar: es reclamarle a Dios que cumpla su palabra.

    Yo me quedo con esa idea: la fe no es un consuelo vacío para justificar el mal, sino una invitación a acompañar, a tener compasión y a no dejar que el dolor de los demás se pierda en el olvido. Creo que ahí está la verdadera esperanza: en abrir los ojos y el corazón, incluso cuando no entendemos del todo el porqué del sufrimiento.

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    1. Avatar de Antonio Ovando Cigarroa
      Antonio Ovando Cigarroa

      Coincido con el hecho de que ante la presencia del mal es necesaria la acción para detenerlo o erradicarlo, máxime si lleva consigo sufrimiento o injusticia. Y bajo este sentido, en el del actuar, considero que, más que reclamar a Dios que cumpla su palabra, por el contrario, hay que situarnos como instrumentos de la fe para darle una expresión diferente a nuestro entorno, iluminándolo con la difusión del bien. Así ha procedido Dios mismo en su condescendencia divina al tomar la iniciativa de asumir la condición humana para acercarse al hombre y mostrarse solidario en su ser y padecer.

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  19. Avatar de Jesús Alejandro Cos Castillo
    Jesús Alejandro Cos Castillo

    -Jesús Alejandro Cos Castillo-

    Hablare sobre el tema: «El Sentido de la Vida»

    En cuanto al texto, es interesante conocer que muchos temas de la vida no se pueden explicar como lo trata de hacer la ciencia y uno de estos temas que sobresale es «el Sentido de la Vida», una pregunta de la que no podremos escapar.

    Yo en particular, automáticamente digo que si hay un sentido en la vida, esto lo hago desde mi fe pero entiendo que podemos abrirnos también a una respuesta mas general para profundizar mas en esta pregunta.

    Por eso, lo que explica el texto, puedo compaginar con el. Hay un sentido en la vida por el simple hecho de que no es un fenómeno que podemos explicar sencillamente, si ese fuera el caso, todos los humanos tendríamos programada una idea, una sola dirección, convirtiéndonos en un robot sin sentido, sin libertad. Más bien, es algo que podemos comprender, tenemos la capacidad de ello, como menciona el texto, y algo que podemos vivir de una manera única, agregaría yo. No hay una explicación puntual sobre esta, sino cada ser humano lo vive y lo comprende de distinta manera, cada quien en su contexto histórico, geográfico, cultural, religioso, etc. Complementando así con varios significados valiosos de este sentido, que nos ayudan a enriquecernos en este caminar de la vida.

    Eso es algo que nos distingue de los demás fenómenos, lo podemos comprender y además vivir, tenemos el intelecto y la libertad para ello pero solo falta la voluntad para encontrarlo, porque en base a la experiencia, al caminar, vamos armando este complicado rompecabezas.

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  20. Avatar de Jesús Alejandro Cos Castillo
    Jesús Alejandro Cos Castillo

    -Jesús Alejandro Cos Castillo-

    Hablare sobre el tema: «El Mal»

    «Normalmente la filosofía lo considera un absurdo y la teología, un misterio.»
    Me ha costado un poco poder comprender esta frase, es decir yo he usado frases como: «todo pasa por algo», «aunque te pongas, si no es para ti, no se te da y aunque te quites, si es para ti, se te dará», en varios situaciones las he mencionado. Pero al comprender lo absurdo que es el mal, no puedo seguir pensando en creer que esta correcto aplicar estas frases en todo momento porque ahora se que no siempre ayudan. En varias situaciones claro que nos pueden ayudar aclarar ciertos temas pero no es respuesta general para todo y menos para algo tan delicado como el mal.

    En una situación de crimen organizado, por ejemplo, no puedo mencionar que: «Dios lo hizo por algo», es incorrecto, y a una persona que esta sufriendo una discapacidad física, no puedo decir: «pues te tocaba y no lo podías evitar», no. Podemos entender que el mal es un misterio, es algo que podemos conocer, acercarnos, entenderlo (tenemos esa capacidad, que ya mencione en mi opinión sobre: «El Sentido de la Vida») pero nunca dejaremos de conocerlo, siempre habrá una nueva interrogante que pondrá en juego cualquier argumento simplista.

    Que así como el mal puede ser una decisión que uno toma en su libertad y esto conlleva a que el mal tome control de uno por la falta de bien, como puede ser que en nosotros, que tenemos el bien por naturaleza, se de el mal y solo pueda darse en nosotros, que tenemos bondad. Usando el ejemplo de Santo Tomas de Aquino de la ceguera, en unos ojos buenos que en si mismos tienen la capacidad de ver, son afectados por el mal de la ceguera, esto por la contingencia que tenemos como seres humanos y no divinos.

    Eso y mas podemos darnos cuenta de el misterio que es el mal, de lo absurdo que es el mal. Pero podemos seguir aproximándonos con el bien para conocer al mismo tiempo el mal y como futuro teólogo digo, aproximándonos con Dios para al mismo tiempo darnos cuenta del mal nos alejamos de Él.

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    1. Avatar de Marcela Alejandra Correa Patiño
      Marcela Alejandra Correa Patiño

      Buenas noches, compañero Jesús, me gustó mucho la manera en que abordaste el tema del mal, sobre todo porque no te quedaste en frases comunes, sino que cuestionaste su validez frente a realidades más complejas y dolorosas. Creo que logras transmitir con claridad que el mal no puede explicarse con respuestas simplistas, y que necesitamos aproximarnos a él con profundidad filosófica y teológica. El ejemplo que mencionas de Santo Tomás de Aquino sobre la ceguera me pareció muy acertado, porque ayuda a comprender que el mal no tiene consistencia en sí mismo, sino que aparece en aquello que debería ser bueno por naturaleza. Me parece valioso también que lo relaciones con la libertad humana y con la necesidad de buscar siempre el bien.

      Tu reflexión invita a pensar el misterio del mal desde una mirada más consciente y responsable. Muchas gracias.

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  21. Dejo mi comentario, soy G. Jacqueline Cruz Anda.

    La vida si tiene sentido.

     ¿Qué sentido tiene este ritmo de vida? ¿Hacia dónde voy? ¿Hay límites en algún momento? ¿Qué me espera?

    Creo que la palabra clave es la esperanza. No debemos hundirla en la rutina diaria; no somos máquinas. ¿Qué pasó con nuestra capacidad de asombro? ¿Dónde hemos dejado el “¡oh!” de un niño? No olvidemos ese corazón inquieto del que habla Agustín de Hipona en sus Confesiones, donde narra algo que también nos ocurre en este tren llamado vida: nacemos y a menudo nos movemos en lugares equivocados, atados a lo pragmático y lo fugaz. Sin embargo, no debemos abandonar la búsqueda de la verdad, de esa verdad absoluta.

    Sigamos inquietos, para que esa búsqueda nos lleve al verdadero sentido de la vida: cultivar la espiritualidad del ser, encontrarme en esta vida y en la eterna con el Ser Supremo del que hablaban Sócrates y Aristóteles, y descubrir en ello el amor de Dios.

    Este es, invariablemente, el eje para que la vida siga teniendo sentido.

    «Nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Confesiones, I, 1, 1).

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    1. Avatar de Antonio Ovando Cigarroa
      Antonio Ovando Cigarroa

      Efectivamente, el planteamiento sobre el sentido de la vida, implica una búsqueda, que antes presupone una inquietud existencial sobre el hacia dónde o el para qué de la vida. Sin embargo, este movimiento, no pocas veces, está exento de poseer dificultades a la hora de elegir aquello que ha de contribuir al mejor logro de la realización de nuestro ser. De ahí que la búsqueda del sentido de la vida también suponga un ejercicio de discernimiento sobre la verdad auténtica de nuestra existencia, de aquello que responde genuinamente a nuestros anhelos y aspiraciones más profundas. Situarnos en ese camino, implica de suyo, abrirnos y elevarnos a la esfera de lo Trascendente como fundamento último de todo bien y verdad.

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    2. Estoy de acuerdo. Desde una perspectiva cristiana, la vida tiene todo el sentido, pero, ¿de qué forma puede darle sentido una cosmovisión escéptica? El materialismo y el fisicalismo son fracasos inevitables: en apariencia, no parece haber una razón última para nuestra existencia. Sin embargo, aún se le puede dar un sentido subjetivo a la misma; sin embargo, ¿eso puede satisfacer la necesidad interior del hombre?

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  22. Dejo mi comentario:

    G. Jacqueline Cruz Anda

    El mal, ¿sera acaso la razón o la fe el punto de partida para su comprension?

    Gilbert Keith Chesterton, escritor y filosofo en su libro El Hombre Eterno, nos describe que el mal no es una abstracción, sino una experiencia concreta que atraviesa la historia humana. Chesterton lo vincula a la libertad humana y a la necesidad del bien para darle sentido. El mal es real y dramático, pero nunca absoluto, porque se mide frente a un bien objetivo.

    Coincido con esta mirada, no puede ser que el mal tenga la ultima palabra en donde se presente.

    Por otro lado, Descartes nos dice que el mal se piensa más como deficiencia del conocimiento, y no como una realidad positiva.

    Ambos tienen sentido, sin embargo, considero al mal, más un misterio como lo muestra la teología, siendo una realidad que escandaliza y que exige una respuesta moral y espiritual, no solo filosófica.

    Pensando razonablemente, sí el hombre yerra, es por mal uso de su libertad, ¿sera posible esto, por lo imperfectos que somos?

    Entonces, de ser así, por un lado el mal se puede vencer en ocasiones mediante la disciplina intelectual y el recto uso de la libertad.

    Más sin embargo, la fe nos lleva un poco más allá (metanoia), y nos puede acercar más a su comprensión y aceptar la realidad del mal por cruda que a veces lo sea o se viva, a través de mirar la cruz de Cristo, en donde la historia no termina en la tragedia, sino en la victoria de la vida sobre la muerte.

    Tal vez es mas sencillo enfrentar el mal con esperanza y sabiendo que es el bien el que tiene la última palabra.

    Obtener de un árbol malo, frutos buenos.

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    1. Avatar de Jesús Alejandro Cos Castillo
      Jesús Alejandro Cos Castillo

      Hola compañera Jacqueline! Soy tu compañero Jesús Alejandro Cos Castillo.

      Con respecto a tu comentario, se me hizo muy acertado y además, muy conmovedor.

      Estoy de acuerdo contigo en que el mal es un gran misterio, es algo que podemos acércanos a conocerlo pero nunca dejaremos de hacerlo, constantemente estaremos aprendiendo algo nuevo de el, podemos verlo en la historia. Pero, ese choque, esa deficiencia del conocimiento y libertad humana tiene respuesta, tal ves no una puntual pero si una que nos permite ir un paso mas adelante, ayudándonos a comprender mas este absurdo, ya que como menciona Santo Tomas de Aquino que el mal siempre se da en algo que es y este ser siempre tiene su dosis de bondad, es algo bueno, entonces como somos algo que es, algo con bondad en nuestro propio ser, siempre podremos dar una buena respuesta a estas delicadas situaciones, siempre estará la cara el bien.

      Ahora, por el lado mas teológico, tienes también razón. La fe nos lleva aun mas allá, nos hace encontrarnos con el verdadero valor que tenemos, con esa bondad que ya poseemos para sacarle aun mayor provecho y entendimiento. Dios nos hizo buenos (Gn 1, 31) y gracias a Él podemos combatir a este fastidio, a esta desviación de nuestro ser, a esta privación del bien, a este mal. Y, puedo añadir, que no solo en la cruz de Cristo vemos respuesta, no solo en algo puntual, sino en todo el conjunto del cristianismo, en toda la historia de salvación y seguimos viviendo esa historia de salvación, seguimos caminando hallando respuesta a este gran absurdo.

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    2. Avatar de Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ
      Natalia RAFAEL FERNÁNDEZ

      Hola compañera Jacqueline, Soy tu servidora Natalia Rafael Fernández, quiero agregar mi cometario al tuyo en cuanto a lo que el mal es real y dramático pero nunca absoluto, ya que efectivamente nada es totalmente malo, siempre de lo «malo» existen lazos buenos, raíces o frutos que nacen de ellos. Los males sirven incluso como experiencia de desarrollo y crecimiento, donde existe la muerte, existe el nacimiento a la vida. Cómo dices, la muerte no tiene la última palabra.

      Saludos, la paz sea con nosotros!

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  23. Avatar de Antonio Ovando Cigarroa
    Antonio Ovando Cigarroa

    Sobre el sentido de la vida

    Entre las inquietudes más profundas de todo hombre que toma conciencia seria de sí mismo, sin lugar a dudas que se encuentra aquella que se pregunta por el sentido de la vida. Llegados a un punto de inflexión, producto quizá de alguna experiencia inusitada, extraordinaria o límite, tal planteamiento nos trastoca hondamente y nos conduce a tomar decisiones que nos sitúan en su búsqueda y posesión. Si bien es cierto que todo cuanto constituye el cosmos, de suyo y por un impulso vital natural posee una teleología elemental, no obstante, el caso del ser humano es del todo singular. Es decir, mientras que la esencia de todos los entes de la naturaleza, tras su desarrollo inicial, ha de permanecer ya definida e inalterable, en el caso del hombre, por el contrario, en virtud de la libertad con que ha sido dotado, es susceptible de perfectibilidad y con ello de poder abrirse a posibilidades que respondan más plenamente a sus inquietudes, aspiraciones o anhelos más profundos. Por lo que, afrontar la pregunta sobre el sentido de la vida es, según V. Frankl en su libro El hombre en búsqueda de sentido, lo más propio y original que el hombre puede asumir,como proyecto y realización de sí mismo, ya que queda sustraído de compartir el destino meramente naturalista, biologicista o mecanicista de las creaturas, así como también de ser reducido a una visión ideológica-inmanentista intrahistórica, puesto que su condición antropológica le hace concluir que la interpretación del sentido de la vida tiene por presupuesto esencial que él es un ser espiritual, y que por tanto, está remitido más allá de sí mismo y que se realiza en la medida en que se trasciende. Así, llegados a este punto concluyo afirmando que la vida del hombre tiene un sentido porque Dios, la Razón Creadora, le ha infundido un significado intrínseco (cfr. Joseph Ratzinger, Introducción al cristianismo, 1968) y le llama a una definitividad trascendente como realización y fin último de sí mismo.

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  24. Avatar de Antonio Ovando Cigarroa
    Antonio Ovando Cigarroa

    Sobre el mal

    Nadie queda sustraído a la experiencia del mal. Es un dato de hecho que cuestiona seriamente a toda conciencia siempre que, inclusive, intentando pugnarlo, mayormente, termina por imponerse. A partir de esto pareciera entonces que detrás de su influjo hubiera ontológicamente una substancia que le diera fundamento y consistencia por sí mismo, pues su potencia es tan avasalladora que, inclusive, podría considerarse como un principio divino. Debido a ello, muchos han sido los autores que desde distintas posturas o perspectivas disciplinarias han intentado aportar una explicación de su realidad. De entre todas ellas, considero que aquella que lo subordina a la ausencia del bien, tal como lo sostiene san Agustín en sus Confesiones, acierta en su mejor forma de caracterizarlo, debido a que hace prevalecer como único principio determinante al Ser (que es bueno) por encima del no-ser, evitando con ello, situar la fundamentación connatural del hombre en dos principios que pugnarían siempre entre sí, en una tensión constante y de fractura, prolongada sin fin. Por lo que, comprender la existencia del mal en términos de la privación del bien, permite, adquirir el convencimiento de que, pese a toda su gran fuerza, pero sin tener subsistencia en sí mismo, puede ser sustraído de la existencia, puesto que ésta es susceptible de ser restaurada a su bondad originaria, permanecer en el bien y afianzarse en el Bien Supremo como su fundamento. Con esto pues, se deja a las claras que el mal no pertenece a la esencia del ser, y que más que asumir ante su realidad una actitud de resignación fatalista o de pesimismo desesperanzador, por el contrario, apoyándonos en el Ipsum Esse Subsistens, único Ser Subsistente en Sí mismo (cfr. Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, 4, 2), y que es la fuente suprema difusiva de todo bien, se adquiere la capacidad de franquear y vencer al mal.

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    1. Avatar de decaffeinatedmortallyc6b1db99a0
      decaffeinatedmortallyc6b1db99a0

      De Angélica Barrañón a Antonio Ovando

      Me ha gustado mucho tu exposición acerca del problema del mal. Creo que señalas una postura muy difundida acerca del mal como una fuerza contraria, opuesta y de la misma magnitud que el bien. Esta postura puede llevar a la desesperanza o a que la persona se decida por seguir por igual a a uno de esos dos principios, el que más comodidad le prometa y de ahí surgen decisiones que pueden dañar a otros sin remordimiento, ya que se ha optado por el mal.

      Tu argumentación deja en claro que el mal no pertenece a la esencia del ser y que hay un Ser Subsistente en sí mismo, que es bondad y fuente de todo bien. Gracias por tu aportación.

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  25. Avatar de Jesús Alejandro Cos Castillo
    Jesús Alejandro Cos Castillo

    -Jesús Alejandro Cos Castillo-

    Hablaré sobre el tema: El tiempo y la Historia

    Con respecto a este tema, no puedo dejar de sorprenderme por como algo que nosotros humanos vivimos a diario y lo tenemos en nuestro día a día, sea algo tan complejo y tan basto. El tiempo, como menciona el Ricoeur, es tan humano porque solo al narrarlo podemos acercarnos a este gran misterio, le damos un significado y un orden al pasado, presente y futuro.

    Se me hace interesante que responde a la reflexión de Edmund Husserl y su pensamiento sobre el tiempo que es constituido por la conciencia humana. Aunque, el pensamiento de Husserl, algo parecido al de Agustín de Hipona, nos puede ayudar a comprender que el presente, el «ahora fluyente», es una oportunidad única que podemos sacar provecho de eso para no dejar que se vaya desvaneciendo en el pasado y poder prevenir un mejor futuro. Entiendo que a través de la narración, que menciona Ricoeur, agarra un valor mas profundo.

    Por la narración el tiempo agarra forma humana y la historia se va generando, podemos hablar de un pasado, de un presente y de un futuro, donde cada paso en el tiempo, tiene un significado que solo por la narración puede ser encontrado y puede ser expresado, dando así una gran historia.

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    1. La concepción de tiempo que manejas de Edmund Husserl, así como la propia idEa de Heidgger de concebir el ser humano como aquel que le brinda sentido de realidad al tiempo me parecen ideas que obligan a romper con nuestra concepción cronológica que tenemos el tiempo.

      Al observar el tiempo como un constructo del ser humano podemos romper con la noción de limitación que surge de la forma cronológica de verlo. Así, podemos romper con las ataduras que el tiempo cronológico le otorgan a las sociedades modernas como los conceptos de aceleración, eficacia o productividad a las que nos hemos visto sometidas en una sociedad capitalista, lo cual revisa Byung-Chul Han.

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    2. Avatar de Verónica Sánchez Rodríguez
      Verónica Sánchez Rodríguez

      Considero que la narración (la histórica y la ficción) no es la única forma de acercarnos al tiempo. 

      Kant redefine el tiempo como manera a priori de la sensibilidad: no es algo que está en el mundo, sino en nosotros. Desde esta reflexión, toda la experiencia ocurre temporalmente, no porque el tiempo sea real en sí, sino porque es condición de posibilidad.

      Por ejemplo, cuando percibimos que nuestros padres envejecen, que un árbol que sembramos va creciendo o en el momento en que percibimos que un nuevo día sigue a la noche, estamos detectando propiedades temporales inherentes a estos fenómenos.

      En otras palabras, la temporalidad no está en los objetos, sino en nosotros como sujetos cognoscentes.

      ¿Cómo podemos comprender las consecuencias de la temporalidad del hombre? Experimentando (encontrando) esas vivencias que te llenan de emoción, de tal manera que podamos, incluso, dejar de cronometrar el tiempo: imagínate estar en un lugar tranquilo y escuchar tu canción favorita ¿vas realmente contando los segundos que transcurren? ¿necesitas narrar esa experiencia para entender lo que es el tiempo o, quiza, éste deja de ser importe? 

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    3. Coincido con vos Jesús creo que por eso elegimos reflexionar sobre el mismo tema, por el impacto que nos genera darnos cuenta de lo grande que nos queda comprender algo que nos trasciende.

      Es decir, si lo pensamos bien, de una forma egocéntrica podemos vernos tentados a pensar que el tiempo transcurre en función de nuestra existencia, cuando en realidad es una dimensión que estaba antes de nosotros y seguirá estando cuando nos vayamos.

      Además, es interesante reflexionar si el tiempo es solo producto de la conciencia humana, o dicho en palabras de Julia Kristeva «el tiempo no solo es experimentado, sino también representado y simbolizado a través del lenguaje, lo que permite la construcción de la identidad y la subjetividad». 

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  26. Avatar de Denny Rennie Alcántar
    Denny Rennie Alcántar

    El mal

    El mal, como pregunta necesaria para toda persona de fe, para todo ser religioso y para todo hombre que piensa resulta una interrogante desde su propia existencia, moral y física, sin embargo si tomamos este cuestionamiento y vamos más allá podemos obtener consecuencias de este mal, posibilidades de ser de este hombre. Entonces, el mal no sería para mi el tema puntual, sino un primer paso a su consecuencia, esas posibilidades que el mal permite, misericordia y compasión, dan sentido a la existencia misma del mal, es decir, preguntarme si el mal es necesario al permitir sentimientos y acciones, accidentes de bondad como la compasión y misericordia que sin el mal no existirían, si el mal permite acercarse a un fin último.

    San Agustín nos dice en sus confesiones “no ha habido sino el bien de donde pudiera proceder el mal”, esto pudiera confundir y creer que el mal procede de manera directa del bien, sin embargo el mal es resultado indirecto del bien, en este sentido de su ausencia, “el mal es ausencia de bien” nos vuelve a repetir San Agustín, y comprendemos la existencia del bien en sí mismo y cuando se carece de este hay mal, no causado por el bien, que le es contrario, no es posible, sino por otro mal, en este sentido sería la ausencia como mal que provoca el propio mal , la carencia como categoría a la existencia de algún bien.

    Si el ser humano aspira al bien, todo hombre aspira al bien, el ser en sí es un bien en sí mismo, entonces deducimos que el mal es no ser, por eso en ausencia del bien puede aparecer el mal, siempre en algo que es, que existe, y si existe siempre hay una esencia de bondad, de bueno, que permite la existencia de virtudes como accidentes que dejan identificar el mal en el otro y en sí mismo, en lo otro, en esa conciencia vivificar la compasión y la misericordia personal que contrarrestan el mal

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  27. ¿La vida tiene sentido? Viktor Frankl, desde su experiencia en los campos de concentración, plantea una idea muy poderosa: el ser humano es capaz de encontrarle sentido a la vida incluso en medio del dolor más extremo. Esta afirmación impacta de manera profunda, sobre todo porque no parte de una corriente filosófica, sino de una experiencia de deshumanización total.

    Frankl plantea la «voluntad de sentido» como un descubrimiento que debe hacer el ser humano en su vida. Ya no es el poder o el placer lo que le brinda sentido al ser humano, ni alguna idea preconcebida del mismo. El sentido lo obtiene el ser humano al hacer una introspección de sí, de darse tiempo para autocontemplarse para descubrirse. Al descubrirse, el ser humano puede tomar responsabilidad de su historia y darle sentido a su existencia.

    De acuerdo con lo anterior, cada individuo tendrá un sentido propio de su existencia, liberándose de la noción preconcebida sobre un «gran sentido universal». Además, reconocer que cada persona cuenta con un sentido de vida individual obliga a dejar de pensar que otros deben o puede encajar en su propio sentido de vida. Así, preguntarnos si la vida tiene sentido, evoluciona a cuestionarnos qué sentido tiene la vida para mí.

    Desde esta perspectiva, Frankl logra darle respuesta a un cuestionamiento ampliamente revisado, de manera realista: no promete ilusiones, sino realidad: sentido. Es así que Frankl no sólo propone encontrar un sentido particular, sino existir con dignidad; las situaciones, aún cuando sean inhumanas, no pueden cambiar, pero podemos elegir cómo responder ante ellas. Y en esa libertad de respuesta es, quizá, donde podemos encontrar un sentido a vivir.

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    1. Avatar de Verónica Sánchez Rodríguez
      Verónica Sánchez Rodríguez

      Mafer, coincido contigo en que las experiencias que vivió Victor Flank en el campo de concentración nos invitan a reflexionar para descubrir (o construir) el sentido de nuestra propia existencia a nivel individual, eligiendo nuestra actitud personal frente a las circunstancias que afrontamos y buscando siempre la libertad espiritual.

      Sin embargo, considero que también es posible alcanzar un sentido de la vida a nivel colectivo (sin comprometer la independencia mental), tomando en cuenta que como bautizados formamos parte de una misma Iglesia y, en función de ello, también podemos configurar nuestro actuar para que el propósito de la vida de todos sea alcanzar la vida eterna, para ello, es necesario que juntos orientemos a los miembros de nuestra comunidad para que juntos encontremos el sentido (la razón) de nuestra vida en Cristo.

      Verónica Sánchez Rodríguez

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    2. Avatar de Maribel Lizbeth Jiménez Juárez
      Maribel Lizbeth Jiménez Juárez

      Me gusta mucho la forma en que este autor mira el sentido de la vida, la fuerzas de su palabras radican en su origen: no viene de una teoría intelectual, sino de esta verdad existencial, este autor no ofrece una respuesta mágica al sentido de la vida, sino que coloca el poder y la responsabilidad de encontrar el sentido en manos de cada persona.

      La frase «elegir cómo responder ante ellas» es el núcleo del mensaje, en un mundo en donde muchas cosas nos hacen sentir impotencia, dolor, tristeza, injusticia, Frankl nos recuerda que nuestra ultima libertad es nuestra actitud, esta capacidad para elegir, incluso en el dolor, es lo que define nuestra humanidad y nos permite construir un sentido propio.

      Lo más difícil para el ser humano en estos tiempos pareciera ser enfrentar la realidad, la realidad social, pero sobre todo enfrentarse a la realidad personal es complicado por que pareciera que cada dia, todo pesa mas y mas, la respuesta a ¿La vida tiene sentido?, según Frankl: la vida nos exige una respuesta, su sentido no es un regalo, sino una tarea.

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  28. Avatar de Marcela Alejandra Correa Patiño
    Marcela Alejandra Correa Patiño

    Buenas tardes compañeros, me gustaría compartirles mi reflexión del mal.

    Al leer a Sócrates y a San Agustín me doy cuenta de que sus reflexiones sobre el mal siguen siendo actuales. Sócrates pensaba que muchas personas actúan mal por ignorancia, mientras que Agustín decía que el mal aparece cuando usamos mal la libertad aun sabiendo lo que es bueno.

    Si miramos el mundo de hoy vemos ambas cosas. Hay quienes, por indiferencia, perpetúan el mal de manera muy discreta, incluso para ellos. Y también hay quienes deciden conscientemente hacer daño, elegir la violencia o callar ante lo injusto. El resultado es que el mal se sigue propagando, no como una fuerza autónoma, sino como una ausencia de bien en nuestras elecciones y en las estructuras que nosotros mismos alimentamos.

    Aquí pienso que de nada sirve estudiar filosofía si no la llevamos a la vida diaria. Conocer estas ideas tendría que impulsarnos a pensar en los otros y a actuar de manera distinta. La teología de la liberación lo recuerda muy bien cuando insiste en que la reflexión tiene que convertirse en compromiso con quienes más sufren. De nada sirve entender que el mal es ausencia de bien si no nos decidimos a poner el bien donde falta.

    Muchas gracias, compañeros. Los estoy leyendo por aquí.

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  29. Avatar de Verónica Sánchez Rodríguez
    Verónica Sánchez Rodríguez

    ¿El mal es relativo en función del tiempo y la cultura?

    Actualmente a todos nos parece un acto de maldad infinita llevar a cabo un sacrificio humano, incluso, podemos calificarlo de demente, una aberración, un daño despiadado a un tercero (a su familia y amigos) y que además sería de nulo provecho. ¿Quién podría pensar hoy en privar de la vida a alguien con fines rituales, para apaciguar a los dioses y obtener favores?. ¿Se justifica que otros mueran en función de que el resto de la comunidad sobreviva?.

    Ahora, recordemos que este tipo de rituales fueron practicados en muchas culturas antiguas (como los celtas, etruscos, cananeos, fenicios, incas, aztecas, por citar algunas), siendo por siglos una actividad legítima ofrecida a sus dioses y considerados como la manera más apropiada para: (i) cambiar la fortuna de un pueblo, (ii) apaciguar, obedecer, no desagradar o mantener contenta a una divinidad, (iii) para servir de compañía al difunto en el otro mundo, o (iv) estimular los dones de adivinación de los sacerdotes y hacer lecturas con las partes cercenadas de los cuerpos.

    Entonces, podemos apreciar que la concepción del bien y el mal de una época y cultura cambia radicalmente, pues esos sacrificios humanos eran considerados como un acto de bien, a grado tal que era impensable no hacerlos.

    En ese sentido ¿qué tan convencidos estamos de nuestra definición de lo que es el bien y el mal? ¿lo que hoy consideramos el bien/el mal será percibido de la misma manera en mil años? ¿Hoy tenemos una clara la distinción del bien y del mal en términos absolutos? o ¿estamos influenciados por nuestra época y cultura? ¿que hoy existan niños sin acceso a la educación no será catalogado como un “sacrificio humano” el día de mañana?

    En esa perspectiva, considero que hay diversas actividades en las que ni siquiera deben pasar siglos para cambiar la concepción del bien y del mal. Por ejemplo, en la Ciudad de México, en los 80’s podías salir a echarle una cubeta de agua a los amigos el Sábado de Gloria; sin embargo, hacer esa broma en el 2025 no sólo está catalogada como un desperdicio que provoca un mal a la comunidad, sino que trae consigo una sanción.

    Por ello, estimo necesario colocarnos en la trama de la historia para darnos cuenta de que el mal es relativo, dependiendo de factores culturales, históricos o, incluso, personales.

    Verónica Sánchez Rodríguez

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    1. Avatar de Maria Imelda Sánchez García
      Maria Imelda Sánchez García

      Amiga vero me hiciste pensar mucho en el tema de los sacrificios, es verdad lo que para nosotros hoy sería como un acto horrible, en ese tiempo era algo considerado necesario, ellos pensaban que los dioses necesitaban esos sacrificios, entonces ahi el mal era por ignorancia, me pregunto cómo juzgar ese mal? y que difícil aceptarlo.

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    2. Avatar de Denny Rennier Alcántar
      Denny Rennier Alcántar

      He leído su comentario y me llama la atención como podemos mirar actos del pasado con ojos del presente, decontextualizando el hecho, en este caso, un hecho que hoy se puede apreciar como malo, esto nos sucede seguido a muchos.

      Sin embargo el mal no puede ser relativo, sino la apreciación del mismo, la interpretación y el juicio hacia un acto, esto dependería de la ética y moral cultural de una ´poca o contexto específico, pero el mal como problema no puede caer en este campo y considero que para comprenderlo es necesario conocer el bien, cada acto que hacemos podemos llamarle un bien en sí mismo, la mujer que aborta elige un bien que considera necesario para su propia vida, el misionero elige irse a un país en guerra a entregar su vida y trabajo por los demás, esa elección es su bien, y así siempre elegimos un bien sin embargo no todos los bienes son buenos, hay bienes que nos alejan de lo bueno y al alejarnos de lo bueno quedamos en una negativa del mismo por lo que la elección es un mal. Ahora bien, ¿quién decide que es bueno y que es malo?, y aquí podemos hablar de una absoluto moral, una Verdad verdadera, conocimiento diría Aristóteles, pero tanto San Agustín como Santo Tomás lo mencionan, que el bien y el mal son conceptos fijos e inmutables, establecidos por una fuente superior como la naturaleza y el sentido común, pero estas dos dependen de la divinidad.

      Felicidades, me gustó la manera en que refleja parte de la manera en que muchos nos cuestionamos.

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    3. Muy acertado tu comentario. En verdad me hiciste pensar como el tiempo y lugar pueden modificar el concepto del bien y del mal. Me viene a la mente la Santa Inquisición y como murieron tantas personas, según aquella época, por un bien. Pareciera que el bien o el mal depende de las figuras de poder que rigen los estamentos en cada momento de la historia y localización.

      Este planteamiento lo extrapolo a el horror que están viviendo en tantos y tantos lugares de conflicto como en gaza, por citar alguno. Hasta donde es en legitima defensa o no? quien mide cuando es suficiente? es ética la venganza?.

      la verdad es que en este momento del partido y con la historia de testigo, me llevo todos estos interrogantes y sobre todo la visión pesimista que lo que está bien o está mal, en la actualidad rige a interés económicos, partidistas, de obtención del poder y un largo etcetera. Solo nos queda apelar a nuestras consciencias para que gane el sentido común.

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    4. Avatar de Luz Azucena Hernandez Esparza
      Luz Azucena Hernandez Esparza

      Me pareció muy interesante tu comentario sobre el mal, porque es cierto que para lo que antes era una obra valerosa el sacrificio humano o animal, ahora es algo tenido por inhumano. Entonces lo que deduzco de esta reflexión es que el mal no es en sí mismo y que no hay un marco permanente que lo regule, sino que es aquella realidad que agrede la vida misma o social según la cosmovisión cultural y religiosa de las personas, de la historia.

      Lo que tú reflexiones, considero que habría que seguir sacándole jugo porque me ha dejado pensando y lo veo que el mal es una realidad relativa, es decir que va en relación a la persona o entidad social.

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  30. Avatar de Maria Imelda Sánchez García
    Maria Imelda Sánchez García

    El tema del mal dejo un poco de confusión. Fuimos creados con libre albedrio, pero entonces, ¿el mal ya existía desde la creación? y ¿si solo basta alejarnos de Dios para que este aparezca? Son tantas las formas del mal, alejarse de Dios solo dejará que el mal entre con facilidad y las consecuencias recaerán en nosotros.

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    1. Avatar de decaffeinatedmortallyc6b1db99a0
      decaffeinatedmortallyc6b1db99a0

      Para Imelda de Angélica Barrañón

      De acuerdo a Aristóteles, la bondad es un atributo trascendental del ser y el mal es todo lo que se oponga al bien del hombre y a su fin. Entonces para Aristóteles, el mal no existe desde la creación.

      Agustín de Hipona afirma que el mal no es un ser en sí mismo sino la ausencia de bien. Tomás de Aquino considera que el mal es la carencia de un bien debido.

      Si consideramos a Sócrates, el mal es la falta de conocimiento. La vida del hombre entonces va ligada a la búsqueda de la verdad y el saber es una virtud moral.

      Metafísicamente, cada cosa tiene su sentido y su propia razón de ser y, por tanto, constituye algo positivo, así que podemos decir que en el cosmos no existe el mal.

      De lo anterior podemos concluir que el universo fue creado bueno, y el mal surgió cuando el hombre, dotado de libre albedrío, eligió el mal sobre el bien.

      Es una breve aportación a tu comentario. Saludos.

      Angélica

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  31. El problema del mal siempre me ha parecido interesante. Creo que ningún otro tema es tan intrigante sobre todo para los escepticos, pero su dimensión suele ser tan complicada que los mismos creyentes se ven afectados ante él.

    Creo que como teólogos debemos redoblar nuestros esfuerzos y darle una atención consistente. Si bien a nivel pastoral esto sucede todo el tiempo en las parroquias durante las confesiones, a nivel filosófico exige una profundidad natural debido a su complejidad metafísica y epistemológica. Tales exigencias no pueden ser resueltas meramente por el acompañamiento pastoral, sino que se necesita un acoplamiento hermenéutico entre la filosofía y la teología.

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    1. Avatar de Maribel Lizbeth Jiménez Juárez
      Maribel Lizbeth Jiménez Juárez

      La propuesta de que la teodicea no busca justificar a Dios, sino obligarlo a justificarse a sí mismo al final de los tiempos, es una idea radical y liberadora. Considero que redoblar esfuerzos y buscar un acoplamiento hermenéutico entre la filosofía y la teología, es una tarea ardua pero necesaria, en lugar de que las parroquias solo redoblen esfuerzos en ser o realizar ejercicios de apologética, buscar ese acoplamiento se convierte en un acto de fe profundo y honesto: la fe no en que el sufrimiento tiene una razón comprensible ahora, sino en que, en última instancia, será redimido.

      Esta visión ante el problema del mal exige una fe que no necesita respuestas inmediatas, sino que se nutre de la esperanza y la compasión.

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  32. Avatar de María Angélica Barrañón Cedillo
    María Angélica Barrañón Cedillo

    El sentido de la vida

    Por Angélica Barrañón Cedillo

    El sentido de la vida viene dado inicialmente por el instinto de supervivencia, por ese deseo de continuar viviendo a pesar de las adversidades, ese impulso vital que nos hace seguir adelante enfrentando los retos que la vida presenta.

    En una segunda etapa el hombre se pregunta por el origen de todo y el fin ultimo de la existencia. Es posible que encuentre a Dios como su origen y su fin y éste sea el sentido que ilumine su vida. Ocurre otras veces que la persona no acepta la existencia de Dios y sin embargo, encuentre sentido a la vida en el respeto, en el amor, en el cuidado de los otros, en el dar un servicio, en la solidaridad, en el calor de la familia, en la búsqueda de la verdad. Esto es muy digno del ser humano y aunque la persona no lo vea así, es ya una experiencia de Dios.

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  33. Avatar de Maribel Lizbeth Jiménez Juárez
    Maribel Lizbeth Jiménez Juárez

    Buenas noches quiero compartir con ustedes mi reflexión, ni nombre es Maribel L. Jiménez J.

    El Sentido de la vida

    El sentido de la vida es una de las preguntas más antiguas y profundas de la humanidad, abordada desde la filosofía, la teología, la ciencia y el arte, etc… No existe una respuesta única y universalmente aceptada, ya que su significado varía enormemente según las creencias, experiencias y valores de cada persona.

    Se busca este sentido como comprensión,el sentido en lo humano: finalidad y propósitos, en lo filosófico y en lo teológico, el ser humano es el único ser que se cuestiona su propia existencia, y esta interrogación surge de la conciencia de nuestra finitud; es decir, de saber que nuestra vida tiene un final.

    Cuando reflexiono en el sentido de la vida, las palabras que me hacen eco son dos: existencia y fin, la primera me lleva a preguntarme ¿Cómo estoy viviendo esa existencia? y la segunda ¿Cuál será mi mas grande tesoro cuando llegue esa finitud? sin duda por mis creencias y experiencia de vida me lleva a pensar en mi fe, ya que el sentido de mi vida la encontré en mi relación con lo divino, en conocer-amar-servir, pero en un mundo donde la relación con lo divino se hace cada vez más lejana, entonces ubicamos ese sentido firmemente en el ámbito de las acciones humanas, la libertad y la búsqueda de propósitos.

    El sentido no es una propiedad del mundo, sino una cualidad que nosotros, como seres conscientes y libres, le otorgamos a nuestra existencia a través de nuestras acciones y nuestra comprensión.

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    1. Avatar de Luz Azucena Hernandez Esparza
      Luz Azucena Hernandez Esparza

      Tu escrito fue muy sencillo, pero muy profundo porque le otorgaste un significado o explicación del sentido de la vida desde tu experiencia en ella. Tú hablas de la responsabilidad personal, moral y trascendental, de cómo vives la propia vida. Desde una perspectiva filosófica cristiana, el sentido de la vida se encuentra en la relación personal con Dios, quien es el principio y el fin de toda existencia humana. El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios , tiene un propósito inherente que trasciende lo terrenal: glorificar a Dios y vivir en comunión con Él. La vida humana se entiende como un peregrinaje hacia la casa paterna, un camino de paso por la tierra hacia la eternidad. Esta visión contrasta con visiones que niegan el más allá, como la de algunos pensadores que critican el cristianismo por limitar la realización humana y promover una moral que, según ellos, desvaloriza la vida terrena. Sin embargo, desde la perspectiva cristiana, la fe en Dios no empobrece la vida, sino que la enriquece al darle un sentido profundo y duradero.

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  34. Avatar de decaffeinatedmortallyc6b1db99a0
    decaffeinatedmortallyc6b1db99a0

    El mal como problema filosófico

    Por María Angélica Barrañón Cedillo

    El ser humano, desde sus inicios, se ha preguntado por el origen del mal. A este cuestionamiento ha dado varias respuestas. Una de ellas es el Dualismo Trascendente, que considera que Dios es bueno y es malo, como en el hinduismo el dios Shiva, de la destrucción y la transformación, o en el Zoroastrismo Indra, espíritu destructor y Ahura Mazda, dios bondadoso. Esta visión quita la responsabilidad de sus actos al hombre para ponerla en manos de los dioses.

    Otra respuesta al problema del mal es la contingencia de los seres existentes. El ser humano tiene limitaciones, debilidades, es vulnerable, no nace como un ser acabado, sino que tiene que irse formando, crecer, desarrollarse. Y en este proceso es posible que tome decisiones incorrectas que lastimen a otros, causando dolor y sufrimiento también a sí mismo.

    De ahí la importancia de la cultura, que va humanizando al hombre, que va mostrando lo bueno y lo malo para que aprenda a elegir el bien. Desafortunadamente, el contexto sociocultural es una navaja de dos filos. Puede impulsar al hombre a la verdad, al bien, a la libertad, pero, por otro lado, puede coartar su crecimiento, sumirlo en situaciones de violencia, explotación, abuso, mal trato, ignorancia (mal gnoseológico).

    La indiferencia ante el sufrimiento propio o ajeno es también un mal. Por eso es tarea del hombre llenar los vacíos con bondad, con amor, con verdad, con libertad, para erradicar todo aquello que se oponga al bien del hombre y a su fin.   

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  35. Por Roberto Armando Quijano Arana.

    Comentario sobre El Tiempo

    Para Platón el tiempo es una «imagen móvil» de la eternidad. Es un reflejo imperfecto de la eternidad inmutable del ser. En consonancia con este pensamiento me parece que los seres humanos tenemos la noción de movilidad en el tiempo precisamente porque nos sentimos empujados y percibimos el avance temporal como un acto involuntario.

    Si lo analizamos el transcurrir del tiempo es tan significativo para nosotros porque no podemos controlarlo, somos incapaces de frenar nuestra edad en la etapa que más estamos disfrutando de la vida o por el contrario acelerar el tiempo cuando vivimos situaciones difíciles, en ese sentido, es que somos empujados, o mejor dicho solo somos «pasajeros». Ahora bien, si somos pasajeros, evidentemente debemos tener un destino, y como lo plantea el filósofo, ese es la eternidad inmutable del ser humano.

    Del mismo modo lo concibe Agustín de Hipona que considera el tiempo como una dimensión transitoria hacia nuestra verdadera patria que es el hogar eterno donde habitaremos con Dios, el cielo. 

    Con estas afirmaciones no pretendo afirmar que el trayecto temporal no posee ningún valor y que solo el destino es importante, en absoluto. Si Dios en su bondad ha concebido el tiempo como parte de nuestra existencia, es razonable pensar que nuestra estancia en este mundo pasajero es un don divino que podemos disfrutar como lo dice el filósofo a manera de un reflejo de la eternidad.

    En conclusión, el tiempo es esa dimensión en la que nuestra existencia encuentra sentido en las experiencias que vivimos (sean buenas y malas) y que al mismo tiempo nos recuerda lo fugaces que somos y la eternidad a la que estamos llamados.

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  36. El tiempo como problema filosófico y su relación con Dios

    Por Elías Guarinos Martínez

    El tiempo es la dimensión en la que se ordenan los acontecimientos del pasado, presente y futuro. En filosofía, se entiende no solo como medida cronológica, sino como experiencia humana que plantea interrogantes sobre la existencia y el sentido de la vida.

    Por otro lado, Dios se concibe como un ser supremo, eterno y trascendente. Su relación con el tiempo genera preguntas sobre la eternidad, la omnisciencia y la creación del mundo. El tiempo como problema filosófico cuestiona si este es absoluto o relativo, lineal o cíclico, y cómo se relaciona con la eternidad de Dios.

    Delimitando el tema reflexionaremos sobre la relación entre el tiempo y Dios, explorando cómo diferentes autores han pensado la eternidad divina frente al tiempo humano y cómo esto influye en nuestra comprensión de la existencia y del sentido de la vida.

    ¿Qué buscamos?

    Buscamos comprender la naturaleza del tiempo y su relación con Dios. Para Agustín de Hipona (Confesiones), el tiempo es una experiencia humana limitada, mientras que Dios se encuentra fuera de él, en la eternidad. Tomás de Aquino (Suma Teológica) reafirma que Dios es eterno e inmutable, y que solo lo creado está sujeto al tiempo.

    ¿Para qué lo buscamos?

    Buscamos entender cómo nuestra existencia finita se inserta en un marco temporal y cómo la eternidad divina puede dar sentido a nuestra vida. Según Heidegger (Ser y tiempo), el tiempo se comprende desde la existencia humana; reflexionar sobre Dios y el tiempo nos permite situarnos frente a nuestra finitud. Nietzsche, crítico de la idea de un Dios eterno, señala que la noción de eternidad es un constructo humano para intentar dar sentido a la vida finita. Así, estas reflexiones nos ayudan a cuestionar los límites de nuestro conocimiento y el sentido de nuestra existencia en relación con lo trascendente.

    En conclusión, a relación entre tiempo y Dios continúa siendo un problema central en filosofía y teología. Mientras autores como Agustín y Tomás de Aquino sostienen que Dios trasciende el tiempo, otros, como Nietzsche o Bahnsen, cuestionan la coherencia de estas ideas frente a la experiencia humana. Reflexionar sobre esta relación nos permite comprender nuestra existencia temporal y abrir un diálogo sobre la eternidad, la finitud y el sentido de la vida.

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  37. El tiempo como problema filosófico y su relación con Dios

    Por Elías Guarinos Martínez

    El tiempo es la dimensión en la que se ordenan los acontecimientos del pasado, presente y futuro. En filosofía, se entiende no solo como medida cronológica, sino como experiencia humana que plantea interrogantes sobre la existencia y el sentido de la vida.

    Por otro lado, Dios se concibe como un ser supremo, eterno y trascendente. Su relación con el tiempo genera preguntas sobre la eternidad, la omnisciencia y la creación del mundo. El tiempo como problema filosófico cuestiona si este es absoluto o relativo, lineal o cíclico, y cómo se relaciona con la eternidad de Dios.

    Delimitando el tema reflexionaremos sobre la relación entre el tiempo y Dios, explorando cómo diferentes autores han pensado la eternidad divina frente al tiempo humano y cómo esto influye en nuestra comprensión de la existencia y del sentido de la vida.

    ¿Qué buscamos?

    Buscamos comprender la naturaleza del tiempo y su relación con Dios. Para Agustín de Hipona (Confesiones), el tiempo es una experiencia humana limitada, mientras que Dios se encuentra fuera de él, en la eternidad. Tomás de Aquino (Suma Teológica) reafirma que Dios es eterno e inmutable, y que solo lo creado está sujeto al tiempo.

    ¿Para qué lo buscamos?

    Buscamos entender cómo nuestra existencia finita se inserta en un marco temporal y cómo la eternidad divina puede dar sentido a nuestra vida. Según Heidegger (Ser y tiempo), el tiempo se comprende desde la existencia humana; reflexionar sobre Dios y el tiempo nos permite situarnos frente a nuestra finitud. Nietzsche, crítico de la idea de un Dios eterno, señala que la noción de eternidad es un constructo humano para intentar dar sentido a la vida finita. Así, estas reflexiones nos ayudan a cuestionar los límites de nuestro conocimiento y el sentido de nuestra existencia en relación con lo trascendente.

    En conclusión, a relación entre tiempo y Dios continúa siendo un problema central en filosofía y teología. Mientras autores como Agustín y Tomás de Aquino sostienen que Dios trasciende el tiempo, otros, como Nietzsche o Bahnsen, cuestionan la coherencia de estas ideas frente a la experiencia humana. Reflexionar sobre esta relación nos permite comprender nuestra existencia temporal y abrir un diálogo sobre la eternidad, la finitud y el sentido de la vida.

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    1. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
      enthusiasticallygreatd3a4566d06

      comentario de María jiménez

      Me parece muy interesante tu comentario, sobre todo la forma en que presentas la relación entre el tiempo y Dios desde distintos autores. Coincido contigo en que el tiempo no es solo una medida cronológica, sino una experiencia profundamente humana que nos confronta con nuestra finitud. Justo por eso me llama la atención cómo Agustín y Tomás de Aquino hablan de Dios como alguien fuera del tiempo: mientras nosotros vivimos en lo limitado, Él se encuentra en una eternidad que no depende del paso de los días ni de los cambios.

      También creo que lo que mencionas de Heidegger y Nietzsche abre una perspectiva muy distinta, porque nos hacen ver el tiempo desde la existencia concreta o incluso desde la crítica a la noción de eternidad. Personalmente, pienso que estas tensiones enriquecen la reflexión: por un lado, nos recuerdan que no podemos comprender del todo la eternidad divina con categorías humanas, y por otro, nos invitan a no quedarnos en teorías abstractas, sino a preguntarnos qué significa vivir hoy, en este tiempo concreto, de cara a Dios.

      Al final, como dices, el tema sigue siendo central porque toca directamente el sentido de nuestra vida: saber que somos finitos, pero también abiertos a una eternidad que nos supera.

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  38. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
    enthusiasticallygreatd3a4566d06

    comentario de María Jiménez sobre el tiempo Leyendo este texto me doy cuenta de lo valioso que es el aporte de Ricœur. Él no ve el tiempo como algo abstracto o aislado, sino como algo que se hace humano cuando lo narramos. Me gusta mucho esa idea de que nuestra identidad no está tanto en definiciones rígidas, sino en la historia que vamos construyendo y contando de nosotros mismos. También me parece muy importante la relación que establece entre el lenguaje, la metáfora y la narración, porque al final son las formas en las que logramos comprender y dar sentido a lo que vivimos.

    Cuando el texto habla de la historia, lo veo conectado con esto mismo. No se trata solo de acumular hechos o fechas, como hacía el positivismo, sino de entender cómo el hombre vive en su contexto, con su cultura, sus relaciones y sus estructuras sociales. Creo que al final la historia no es solo un registro de lo que pasó, sino una manera de comprender la vida humana en toda su riqueza. Por eso me hace mucho sentido pensar que la historia, al igual que la narración de cada persona, es una forma de encontrar sentido a la temporalidad en la que existimos.

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  39. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
    enthusiasticallygreatd3a4566d06

    comentario de María Jiménez sobre el tiempo Leyendo este texto me doy cuenta de lo valioso que es el aporte de Ricœur. Él no ve el tiempo como algo abstracto o aislado, sino como algo que se hace humano cuando lo narramos. Me gusta mucho esa idea de que nuestra identidad no está tanto en definiciones rígidas, sino en la historia que vamos construyendo y contando de nosotros mismos. También me parece muy importante la relación que establece entre el lenguaje, la metáfora y la narración, porque al final son las formas en las que logramos comprender y dar sentido a lo que vivimos.

    Cuando el texto habla de la historia, lo veo conectado con esto mismo. No se trata solo de acumular hechos o fechas, como hacía el positivismo, sino de entender cómo el hombre vive en su contexto, con su cultura, sus relaciones y sus estructuras sociales. Creo que al final la historia no es solo un registro de lo que pasó, sino una manera de comprender la vida humana en toda su riqueza. Por eso me hace mucho sentido pensar que la historia, al igual que la narración de cada persona, es una forma de encontrar sentido a la temporalidad en la que existimos.

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  40. Avatar de enthusiasticallygreatd3a4566d06
    enthusiasticallygreatd3a4566d06

    comentario de María Jiménez sobre el tiempo Leyendo este texto me doy cuenta de lo valioso que es el aporte de Ricœur. Él no ve el tiempo como algo abstracto o aislado, sino como algo que se hace humano cuando lo narramos. Me gusta mucho esa idea de que nuestra identidad no está tanto en definiciones rígidas, sino en la historia que vamos construyendo y contando de nosotros mismos. También me parece muy importante la relación que establece entre el lenguaje, la metáfora y la narración, porque al final son las formas en las que logramos comprender y dar sentido a lo que vivimos.

    Cuando el texto habla de la historia, lo veo conectado con esto mismo. No se trata solo de acumular hechos o fechas, como hacía el positivismo, sino de entender cómo el hombre vive en su contexto, con su cultura, sus relaciones y sus estructuras sociales. Creo que al final la historia no es solo un registro de lo que pasó, sino una manera de comprender la vida humana en toda su riqueza. Por eso me hace mucho sentido pensar que la historia, al igual que la narración de cada persona, es una forma de encontrar sentido a la temporalidad en la que existimos.

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  41. Avatar de Luz Azucena Hernandez Esparza
    Luz Azucena Hernandez Esparza

    Una de las preguntas más inquietantes y frecuentes para acercarnos al pensamiento filosófico es responder si la vida tiene sentido. Y solemos hacernos esa pregunta cuando nos enfrentamos a una situación inesperada que compromete todo nuestro ser y para la que no tenemos una respuesta. La filosofía nos arroja a un mar de preguntas sobre qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Un punto de partida podría ser definir qué es la vida. En este sentido, es considerar la vida humana no solo como un proceso orgánico, sino social. Lo animal obedece al instinto, todo está determinado. Como seres humanos, somos naturaleza, pero también somos vida propiamente humana que, sin negar nuestra naturaleza orgánica, pretendemos modificar, superar. No basta nacer para vivir, pues vivir no es sólo existir. También es necesario hacernos personas. Es decir, ser humano requiere aprender a vivir humanamente. Somos la posibilidad de ser quienes elegimos ser, por eso somos un abanico de posibilidades. Aprender a aprender tiene como fin ser capaces de aprender del mundo; mientras, aprender a hacer posibilita que aquello aprendido se convierta en acción, en experiencia, lo cual es la forma en que elegimos ser personas. La existencia es personal, nadie puede decidir por nosotros, a menos que esa fuera nuestra voluntad. El autoconocimiento nos permite identificar nuestras posibilidades y limitaciones. Conocernos nos permite situarnos en el lugar que ocupamos en el mundo y habitarlo. El concepto que tenemos de nosotros mismos y el lugar que consideramos que ocupamos en el mundo. Lo que elegimos nos elige. Nuestras elecciones nos van formando. Que la vida tenga sentido se puede entender como una finalidad o un objetivo y conducir la vida hacia ello. El sentido de la vida puede entenderse como una direccionalidad. El sentido de la vida es una búsqueda y tarea personal y trata de encontrar una trascendencia del lugar y de lo que somos, reconociendo la permanencia y la finitud. Puede relacionarse con el fundamento de la felicidad en tanto que es la realización de los objetivos de ser. Preguntar por el sentido de la vida es encontrar razones para vivir, tener un propósito o darle un significado. Tener sentido es pensar que lo hay, pero se ignora y se trata de descubrirlo. Y, quizá al hacer esta tarea nos encontramos con una gran aventura: la de una vida que indaga, que es examinada para encontrar su propio camino.

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  42. Avatar de Luz Azucena Hernandez Esparza
    Luz Azucena Hernandez Esparza

    Hablar del mal, es sin duda, un tema difícil de comprender porque al recorrer la historia de la humanidad leo noticias trágicas en ella, también al escuchar los noticieros con hechos atroces que sobrecogen a cualquiera, me hago preguntas que me mueven hacia la búsqueda de respuestas sobre las razones últimas del mal. Incluso, al contemplar mi propia vida, he experimentado sentimientos desbordados donde he sido capaz de obrar el mal, he lastimado a otros y así mismo otros también me han hecho mal lastimándome, ¿de dónde viene este descontrol? Y continuo con el cuestionamiento personal, comunitario y social en torno a la existencia objetiva y clara del mal: ¿cuál es el origen del mal?, ¿en dónde se inició el mal? ¿por qué somos capaces de realizar el mal? ¿el mal también posee una estructura?, ¿el mal es parte del proyecto de Dios?

    A lo que concluyo con este tema tan interesante es que no a todo lo que tenga algún grado de dificultad, experiencia negativa podemos definir o llamar “mal” porque creo que caeríamos en el pesimismo y sin sentido de la vida. Entonces, a lo que yo trato de llegar es acercarme a las respuestas que me surgen ante el mal, con relación a estos filósofos que he consultado, concluyendo que el mal es real, pero no existe en sí mismo, sino es el resultado de una acción como transgresión deliberada o no a la bondad, a la verdad de Dios manifiesta en la creación y el ser humano.

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  43. Avatar de Luz Azucena Hernandez Esparza
    Luz Azucena Hernandez Esparza

    El concepto de tiempo es uno de los temas más estudiados por la filosofía. No es de extrañar, ya que nuestra vida transcurre en el tiempo, a tal punto que nos arriesgamos a decir que nos organizamos y hacemos cosas en función de él. Pero si nos preguntan qué es el tiempo, podríamos dudar la respuesta. Vemos el reloj avanzar, segundo a segundo y pensamos que esta es una forma de percibir el tiempo, pero realmente no es así porque la percepción del tiempo no puede hacerse a través de los sentidos. No vemos, tocamos u olemos el tiempo, este solo pasa, transcurre. Entonces la percepción del tiempo es una condición subjetiva del individuo, parte de nuestra estructura perceptiva.

    Y aunque el tiempo sea una realidad subjetiva, Dios mismo vino a darle un significado nuevo a la temporalidad. El tiempo toma sentido, no en sí mismo, sino porque en él, Dios ha querido revelarse al hombre, mediante las distintas etapas de la Revelación en la historia, que se convierte en historia de Salvación, y la plenitud de este tiempo se da en Jesucristo, porque el mismo Dios, eterno, omnipresente se ha metido en la realidad del tiempo y del espacio, categorías humanas terrenales, por medio de la encarnación de Jesucristo, pero sobre todo en su obra redentora porque con su muerte y resurrección atraviesa al tiempo dejando en toda la humanidad y la creación misma, la plenitud de la salvación desarrollándose, en una actualización perene de esta redención mística y espiritual Pascual de Jesucristo que sobre pasa la temporalidad de la vida misma.

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  44. Avatar de Luz Azucena Hernandez Esparza
    Luz Azucena Hernandez Esparza

    Al leer sobre el tema de Dios de forma filosófica me ha llevado a profundizar la existencia de Dios porque al ser una persona creyente desde que tengo uso de razón me parece obvio, pero al indagar distintas posturas realmente me han iluminado mi propio razonamiento sobre la divinidad.

    Y para mí sigue siendo asombroso lo que explica el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la existencia de Dios por la sola razón, por medio del mundo y el hombre y al contemplar dentro de la finitud de ambos no deja de maravillarme la grandeza de la persona humana diseñada perfectamente y el mismo universo que destella de grandeza en lo que y cómo funciona, entonces me es imposible no creer en alguien más grande y superior que diseñó lo finito y definitivamente tiene que ser infinito.

    Dios no existe, sino Dios es porque sale de nuestro control, lo que sabemos y decimos de Dios es porque lo vemos y percibimos en la misma creación, sobre todo el ser humano. Así que definitivamente Dios es porque hay seres que somos y en los seres existentes se refleja que Dios es.

    Por último, me quedo con el argumento de Pascal llamada «la apuesta de Pascala» que afirmaba que si uno cree en Dios y este existe, se gana la eternidad; si no existe, no se pierde nada. Por el contrario, si no se cree en Dios y este existe, se pierde todo —la vida eterna—. Por ello, concluyó que es más razonable apostar por la existencia de Dios, ya que la ganancia potencial es infinita, mientras que la pérdida es finita o nula. En sus propias palabras: «Prefiero equivocarme creyendo en un dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un dios que existe. 

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  45. Erick Mazier, Cuando comencé a escribir Una vida con sentido, no lo hice desde una formación filosófica académica. En ese momento, no manejaba categorías técnicas ni autores de manera sistemática. Escribí desde la experiencia vivida: desde las preguntas que me atravesaban, desde el vacío que sentía aun cuando “todo parecía estar bien”, y desde una búsqueda honesta por comprender por qué vivir no podía reducirse solo a sobrevivir. El libro nació más como un camino interior que como una reflexión teórica, más desde el corazón que desde el aula Una Vida con Sentido Edicion Fi….

    Con el tiempo, y especialmente al acercarme al estudio formal de la filosofía, me di cuenta de algo importante: muchas de las intuiciones que ya estaban presentes en el libro coincidían con planteamientos filosóficos profundos, aunque yo no los hubiera formulado con ese lenguaje. Descubrí que no estaba “inventando” el sentido, sino respondiendo a una pregunta que se impone al ser humano desde dentro. El sentido no aparecía como una simple construcción subjetiva, sino como algo que se va revelando en el encuentro con la verdad de la propia vida.

    En este punto, me siento especialmente cercano al pensamiento de Viktor Frankl, quien afirma que el sentido no se crea arbitrariamente, sino que se descubre. Frankl sostiene que la vida siempre tiene sentido, incluso en el sufrimiento, y que la tarea del ser humano no es fabricar un significado a su medida, sino aprender a responder responsablemente a lo que la vida le pide. Esta idea atraviesa todo mi libro: el sentido no se impone, pero tampoco se inventa desde el vacío; se reconoce, se acoge y se vive.

    Hoy puedo decir que Una vida con sentido puede ser releído y enriquecido desde una clave más filosófica sin perder su raíz original. Lo que antes expresé de manera narrativa y espiritual, ahora puedo comprenderlo también como una intuición antropológica profunda: el ser humano es un ser llamado, no un ser arrojado al absurdo. La inquietud interior, la sed que no se apaga, la necesidad de plenitud, no son defectos, sino señales de que el sentido existe y nos precede.

    Este proceso me confirma algo fundamental: la filosofía no apaga la experiencia, la ilumina. No invalida el camino recorrido, sino que le da mayor profundidad y coherencia. Mi libro no nació de un sistema filosófico, pero sí de una verdad vivida que hoy puedo expresar con mayor claridad: el sentido de la vida no es una ilusión consoladora, sino una realidad que se descubre cuando uno se atreve a mirar su propia historia con honestidad y apertura.

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    1. Avatar de Susana López R.
      Susana López R.

      Hermano Erick Mazier, lo que compartes es muy valioso porque muestra cómo la filosofía no es algo que se queda en un aula, sino que se experimenta en la vida misma.

      Tu experiencia al redactar una vida con sentido me hace pensar en lo que muchos pensadores han puesto por escrito o comentado: que las preguntas más profundas no se inventan, sino que se viven desde la experiencia de la vida.

      Lo que descubres al releer tu obra desde la filosofía recuerda mucho a lo que Viktor Frankl afirma: el sentido no es una construcción arbitraria, sino una realidad que se revela en el encuentro con la propia vida. En este camino también me di a la tarea de investigar a otros filósofos y encontré que Sócrates invitaba a “examinar la vida”; Aristóteles hablaba de la plenitud como fin del ser humano; y más recientemente Paul Ricoeur veía en la búsqueda de sentido una tarea constitutiva de nuestra humanidad.

      Me parece muy acertado lo que dices: la filosofía no apaga la experiencia, la ilumina. Has puesto en palabras lo que muchos experimentamos: la sed de plenitud y la inquietud interior.

      Tu experiencia confirma que el filósofo no es un título académico, sino una manera de vivir, con conciencia y responsabilidad. Gracias por recordarnos que el sentido no se fabrica, sino se descubre, y que es nuestra tarea responder con honestidad.

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  46. Avatar de Susana López R.
    Susana López R.

    Susana López R.

    Susana López R.

    En mi aportación empezare con Viktor Frankl: en el hombre en busca de sentido, me confronta con una verdad que no es solo histórica, sino real: el ser humano puede ser despojado de todo, menos de su libertad interior. En los campos de concentración, Frankl perdió bienes, afectos y hasta la seguridad de la vida misma, pero descubrió que nadie podía arrebatarle la capacidad de decidir cómo responder ante el sufrimiento. Esto me invita a reconocer que la dignidad humana no depende de las circunstancias externas, sino de la actitud con la que enfrentamos la dificultad. La esperanza que él transmite no es ingenua, sino fruto de haber atravesado el dolor más difíciles y, aun así, afirmar que la vida merece ser vivida.

    La logoterapia, nacida de esa experiencia, me recuerda que el sentido no se encuentra en teorías intelectuales, sino en la responsabilidad que asumimos frente a nosotros mismos, frente a los demás y frente a la vida. Cada experiencia, incluso la más amargas, puede convertirse en una oportunidad para descubrir un “para qué” que nos sostenga.

    Cuando nos preguntamos: ¿qué hacemos aquí?, ¿por qué y por qué estamos aquí?, ¿para quién estamos aquí?, empezamos a descubrir que la vida no es solo pasar los días ni cumplir con lo que “nos toca”. Muchas veces vivimos en automático, sin darle sentido a lo que hacemos, y por eso hay tantas personas que sienten que da igual vivir o no, porque han perdido el rumbo y el sentido de existir. Si cada uno se detuviera a cuestionarse estas preguntas, nuestra sociedad sería distinta. No esperaríamos a que otros empezaran, sino que yo misma tomaría conciencia de por qué estoy aquí y para qué. Esa conciencia nos llevaría a colaborar, a ser mejores personas, no solo en la sociedad, sino también en la familia, en el trabajo y en cada espacio de nuestra vida.

    El cambio comienza cuando dejamos de esperar y empezamos a dar: dar sentido a lo que hacemos, dar lo mejor de nosotros cada día, dar sentido a nuestra existencia. Así nuestra vida se vuelve más plena, porque ya no vivimos por “ya estoy aquí”, sino con la certeza de que cada acción tiene un porqué y un para qué.

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